26 octubre 2015

De la huerta a tu salud.


Una pequeña huerta te puede proporcionar los alimentos imprescindibles para elaborar muchas recetas de comida llenas de vitaminas y salud. Los productos del huerto nos proporcionan los antioxidantes necesarios para un mejor envejecimiento; las vitaminas óptimas para una tener un cuerpo más sano y resistente a las enfermedades.
 El ajo, por ejemplo, mejora los niveles de colesterol y ayuda a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares; combate el resfriado común y mejora la salud de nuestro sistema óseo, entre otros muchos beneficios.
 La cebolla, producto también imprescindible en nuestra cocina. Por su acción diurética es muy recomendable en pacientes con insuficiencia renal, gota o hiperuricemia, cálculos renales, edemas o hipertensión. Su alto contenido en agua y fibra y bajo en grasas y azúcares la hace indispensable en cualquier dieta saludable. Tiene acción expectorante, bactericida y fungicida. Es muy recomendable en procesos como resfriados, catarros, bronquitis, faringitis y otras afecciones respiratorias.
 La guindilla picante es un alimento rico en vitamina C. Cien gramos de este condimento contienen 143,70 mg. de vitamina C. Su consumo es beneficioso para nuestra vista, piel, oído y aparato respiratorio. Las guindillas contienen capsaicina, que reduce el crecimiento de células cancerosas y, en algunos casos, incluso destruye las células cancerosas sin perjudicar a las células circundantes.
 El aceite de oliva "oro líquido" es base fundamental de nuestra salud. Nos ayuda a perder peso; alivia los dolores; previene el deterioro mental; tiene propiedades anti cancerígenas; aliada contra la diabetes; fortalece el sistema inmunológico y disminuye la presión arterial entre otro sinfín de beneficios.

¿Sabes, cuando el agua suena,
 si es agua de cumbre o calle,
 de plaza, jardín o huerta?

 XII PROVERBIOS Y CANTARES. Antonio Machado.

20 octubre 2015

Zumo de limón (Bodegón)


Mis primeros y mejores recuerdos del zumo de limón se remontan al que hacía mi abuela en los calurosos veranos vividos en mi niñez en el pueblo que me vio nacer.
No existían para nosotros las neveras actuales, pero mi abuela se las ingeniaba con su técnica, que digo técnica "maña", para tener siempre lista una jarra de zumo fresco y concentrado de limón. Lo repartía entre los chicos y los cansados y acalorados hombres y mujeres que volvían de las duras tareas del campo, en verano la siega del cereal.
Nos enteramos que este líquido nos proporciona un sinfín de propiedades. Mi abuela, que gustaba de consumir productos muy naturales del pequeño huerto (yo colaboraba en las tereas del riego y recolección) ya lo sabía y con este reconstituía a toda su familia.

"El zumo o jugo de limón es un medio astringente y se ha empleado de forma tradicional en el combate del escorbuto debido a su contenido en Vitamina C, un uso adecuado se ha encontrado en el alivio de las afecciones respiratorias. Se dice que el zumo de limón calma la sed y esta la razón por la que a veces se añade un poco de este zumo a una jarra de agua. También es muy tradicional su uso para aliviar el dolor de garganta. Su empleo en la cocina como sustituto del vinagre se hace aconsejable sobre todo en aquellas personas que padecen de gastritis, esofagitis, dispepsias (digestiones pesadas), pirosis (también denominada acidez de estómago) y hernia de hiato, si bien algunos médicos gastroenterólogos lo proscriben en caso de gastritis aguda o úlcera debido a su carácter ácido." [Fuente Wikipedia] 

© Manuel Arribas
Fotografía de producto

30 marzo 2015

Con el ciruelo en flor.


Al borrarse la nieve, se alejaron
los montes de la sierra
la vega ha verdecido
al sol de abril, la vega
tiene la verde llama, la vida, que no pesa;
y piensa el alma en una mariposa,
atlas del mundo, y sueña.

Con el ciruelo en flor y el campo verde,
con el glauco vapor de la ribera,
en torno de las ramas,
con las primeras zarzas que blanquean,
con este dulce soplo
que triunfa de la muerte y de la piedra,
esta amargura que me ahoga fluye
en esperanza de Ella…

CXXIV
Campos de Castilla (versión de 1917).
Antonio Machado.

17 marzo 2015

Vanidad efímera.

Amanece y la luz permite que me veas esplendoroso. Estoy de fiesta y me he puesto todas mis perlas. Sé que te deslumbro. No hay nada más bonito a mí alrededor. Adora mi belleza rápidamente. La fiesta no dura mucho y he de devolver mis adornos, como Cenicienta, poco antes de que termine mi primavera. Soy hermoso lo sé. Tú me has visto, ¿alguien más me ha visto? no lo sé. Muchos caminan con la vista hacia el suelo, no me ven. Soy efímero lo sé, tú también, mírame.


Vanidad: Arrogancia. Vana representación, ilusión o ficción de la fantasía.