04 noviembre 2012

Caracena. Soria.

Este pequeño poblado soriano está situado en el suroeste de la provincia de Soria. A unos 1086 m de altitud sobre el nivel del mar. En sus cercanías se encuentran Tiermes, Montejo de Tiermes, Valderromán, Rebollosa de los Escuderos y Tarancueña entre otros pueblos. El río Caracena y el Adelante han roído el paisaje formando congostos cañones y retorcidas hoces pintadas de vivos colores, sobre todo en la estación otoñal. Las Garcantas, los Pilones y el de Caracena son los nombres de estos parajes que aíslan al pueblo en un altozano, que terminará loma arriba, coronado por las ruinas de un señorial castillo.
 
Carrascas, chaparros y enebros surgen de un terreno pedregoso y montañoso. En las hoces, los chopos nos señalan el curso de los ríos que fertilizan las huertas y pequeños prados. La ganadería y el cultivo de cereal es la actividad de los escasos moradores del lugar. Los inviernos fríos y largos sumados a los secos y cálidos veranos componen su clima de carácter continental. No obstante debo señalar que esta zona de Soria tiene un micro clima especial. Los restos históricos de Caracena se remontan a la edad del bronce. El yacimiento de los Tormos es testigo. Frontera entre moros y cristiano, y es por este motivo que se alza el castillo de origen árabe. Próspera Villa en el siglo XII, creando el señorío de Caracena con más de 20 aldeas en su jurisdicción (Rebollosa de los Escuderos fue una de ellas). En el siglo XIV los Tovar tiene el poder hasta la guerra de sucesión del siglo XV, en el que los Reyes Católicos confiscan el señorío a los Tovar y de lo entregan a los Carrillo; concretamente a Alfonso Carrillo sobrino del famoso arzobispo de Toledo. Este fue quien se encargaría de reconstruir el castillo. Caracena alberga importantes monumentos de gran interés histórico y cultural. Me limito a citarlos ya que más adelante haré un artículo sobre ellos. Del medievo son las dos iglesias románicas de Santa María de la Asunción y de San Pedro Apóstol, el castillo y el Puente Cantos. Del siglo XVIII existe una picota o rollo enclavado en el centro de la plaza mayor. También señalar la cárcel y los restos de un hospital de sillería bien labrada.