18 octubre 2011

Solla o platija

La solla o platija es uno de los peces planos más conocidos y apreciados por su carne.
Cuerpo oval cubierto de pequeñas escamas, con los ojos en el costado derecho, tras ellos una linea de 4 a 7 verrugas óseas hasta llegar a la línea lateral. de color marrón con manchas rojizas bordeadas de amarillo-naranja, la cara inferior es blanca y puede tener manchas oscuras. Puede llegar a los 90 cm, pero no suele sobrepasar los 40 cm.

Se encuentran a una profundidad de hasta 200 m. sobre los fondos arenosos y frecuentemente se adentran en los estuarios.
Durante el período de desove, entre enero y abril, (Desova en aguas a 6º C de temperatura, con una salinidad de 10-12 partes por mil, unas condiciones que se dan a una profundidad de entre 20 y 40 m en el Mar de Norte, entre enero y junio.) la solla hembra suelta gran cantidad de huevos, que fertilizados por el macho tras la puesta, flotan en las aguas superficiales y van a la deriva junto con el plancton, del que forman parte durante esta etapa de su desarrollo. Los huevos tienen una gran capacidad de flotación.
Tras un período de entre ocho y dieciséis días, sale del huevo la cría, y continua alimentándose del sáculo de yema que lleva agregado.
Al cabo de un mes, se produce un ligero crecimiento, y deja de alimentarse del saco vitelino para hacerlo de las larvas del plancton. Terminado este mes, comienza el período de metamorfosis. La primera señal es cuando el ojo izquierdo del pez se traslada hacia arriba, hasta situarse junto al ojo derecho.
Al mismo tiempo el pez cambia de postura al nadar, hasta que seis semanas después del desove ya se ha convertido en un pez achatado que descansa en lo que era su lado izquierdo hacia abajo.
La pigmentación desaparece poco a poco de la cara inferior que toma un color plateado. La cara superior se cubre de manchas anaranjadas, que se rodean de anillos blancos cuando el pez ya es adulto. La madurez se produce cuando alcanza unas dimensiones de 25 a 33 centímetros.

La solla joven suele alimentarse de gusanos de arena y pequeños crustáceos, prefiriendo los moluscos cuando se hace adulta.
Si se mide la longitud de una solla, es posible establecer su edad con cierta aproximación. Un pez de ocho centímetros de largo tiene un año, mientras que uno de 20 centímetros tendrá tres años. En aguas profundas, alejadas de la costa se pueden capturar sollas adultas de hasta 90 centímetros de longitud.
Es de buena calidad y en Asturias se comercializan con el nombre de Solla. Se suelen consumir frita.


ref.
www.noloseytu.blogspot.com
www.larompiente.com

14 octubre 2011

13 de octubre. Ofrenda de frutos.

“Las casas regionales afincadas en la capital aragonesa son las protagonistas de una ofrenda en que se entregan a la Virgen del Pilar frutos procedentes de los más lejanos rincones de España”.

El rito de ofrecer parte de los frutos destinados al sustento directo del hombre a una divinidad, se repinte en la historia y entre las diferentes razas que pueblan la Tierra.
En agradecimiento por las buenas cosechas o bien para tener contentos a los dioses, el hombre temeroso de Dios así lo realizaba. Hoy en ciertas comunidades sumidas en subdesarrollo, del mismo modo se repite; en la civilización que ha superado el temor a Dios, y liberada del yugo de la iglesia medieval, estos ritos son consecuencia de una fiesta pagana con tintes de religiosidad.

Este ramillete de limones es de la huerta murciana. Me los prestó mi amigo Antonio Pérez para poder hacer esta fotografía.

12 octubre 2011

12 de octubre. Zaragoza está de fiestas del Pilar.

En su ecuador con el día grande abierto en un río de oferentes con flores a María, Zaragoza, con sus gentes y los amigos de sus gentes, bulle en la fiesta intensa y colorida. El pregonero invitó a la fiesta por la fiesta, para aliviar el agobio de la crisis durante una semana de cóctel de actos lúdicos para el divertimento. Que vivan las fiestas del Pilar. Ser buenos.

06 octubre 2011

Homenaje a Steve Jobs

La red está plagada de noticias sobre la última pulsación a la tecla “enter” de Steve Jobs. Ayer estuve recolectando parte de mis manzanas, una de ellas me serviría de homenaje a este ilustre ser humano, pero he querido que sea esta fotografía mi regalo de un adiós efímero; Steve siempre tendrá reservado el primer mordisco de nuestras manzanas. Manzanas del progreso de la ciencia para una mayor concordia entre los pueblos.

03 octubre 2011

Las manos

Dos especies de manos se enfrentan en la vida,
brotan del corazón, irrumpen por los brazos,
saltan, y desembocan sobre la luz herida
a golpes, a zarpazos.
La mano es la herramienta del alma, su mensaje,
y el cuerpo tiene en ella su rama combatiente.
Alzad, moved las manos en un gran oleaje,
hombres de mi simiente.


Ante la aurora veo surgir las manos puras
de los trabajadores terrestres y marinos,
como una primavera de alegres dentaduras,
de dedos matutinos.
Endurecidamente pobladas de sudores,
retumbantes las venas desde las uñas rotas,
constelan los espacios de andamios y clamores,
relámpagos y gotas.
Conducen herrerías, azadas y telares,
muerden metales, montes, raptan hachas, encinas,
y construyen, si quieren, hasta en los mismos mares
fábricas, pueblos, minas.
Estas sonoras manos oscuras y lucientes
las reviste una piel de invencible corteza,
y son inagotables y generosas fuentes
de vida y de riqueza.
Como si con los astros el polvo peleara,
como si los planetas lucharan con gusanos,
la especie de las manos trabajadora y clara
lucha con otras manos.
Feroces y reunidas en un bando sangriento
avanzan al hundirse los cielos vespertinos
unas manos de hueso lívido y avariento,
paisaje de asesinos.
No han sonado: no cantan. Sus dedos vagan roncos,
mudamente aletean, se ciernen, se propagan.
Ni tejieron la pana, ni mecieron los troncos,
y blandas de ocio vagan.
Empuñan crucifijos y acaparan tesoros
que a nadie corresponden sino a quien los labora,
y sus mudos crepúsculos absorben los sonoros
caudales de la aurora.
Orgullo de puñales, arma de bombardeos
con un cáliz, un crimen y un muerto en cada uña:
ejecutoras pálidas de los negros deseos
que la avaricia empuña.
¿Quién lavará estas manos fangosas que se extienden
al agua y la deshonran, enrojecen y estragan?
Nadie lavará manos que en el puñal se encienden
y en el amor se apagan.
Las laboriosas manos de los trabajadores
caerán sobre vosotras con dientes y cuchillas.
Y las verán cortadas tantos explotadores
en sus mismas rodillas.

Miguel Hernández