17 agosto 2011

De vuelta de la huerta de Javier

La vega que riega el río Ucero, a su paso por el Burgo de Osma, es muy fructífera.
Ya Madoz ya hacía alusión a esta característica del terreno: "su mayor parte es feracísimo y de huerta", produciendo '..lino, cáñamo, sabrosas frutas...", y destaca el capítulo de las judías "...de superior calidad...", constituyendo uno de los capítulos clave entre los productos de exportación. Las judías conocidas por esas tierras como las alubias: la pinta, colorada, blanca "aplastada", alusión y "arrocera".


En los tiempos que discurren, cada vez son más las personas que tienen un huerto en el que cultivan los alimentos vegetales de primera necesidad, los que siempre se han cultivado en los huertos. Mi amigo Javier es uno de ellos. Acostumbrados a las hortalizas que compramos en los supermercados, cuando se comen las que las que proceden directamente de la huerta, la diferencia se hace notar con énfasis. Estas verduras son una muestra de lo que acabo de exponer. Frescas, sabrosas y un regalo de un gran amigo... que más. Consume productos frescos, es salud.
Cuando digo “devuelta de la huerta...” quizás debería decir “devuelta a la huerta...”


12 agosto 2011

La princesa está triste.

La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro;
está mudo el teclado de su clavel sonoro;
y en un vaso olvidada se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, pirueta el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.



¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China
O en el que ha detenido su carroza argentina
Para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
O en el que es soberano de los claros diamantes,
O en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el balcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardes,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh quien fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida.)
¡Oh, visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quien volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste.)
más brillante que el alba, mas hermoso que abril!
– ¡Calla, calla princesa –dice el hada madrina-,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azar,
el feliz caballero, que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor!


Rubén Darío
Sonatina [1893]

09 agosto 2011

El bonsái y el maestro.

El bonsái:
Bonsái es una palabra japonesa que significa literalmente bon = bandeja + sai = naturaleza (aunque etimológicamente procede del término chino, penjing o penzai, que significa pén = bandeja + zāi = cultivar) y consiste en el arte de cultivar árboles y plantas, reduciendo su tamaño mediante técnicas, como el trasplante, la poda, el alambrado, el pinzado, etc., y modelando su forma para crear un estilo que nos recuerde una escena de la naturaleza.


El arte del bonsái se originó en China hace unos dos mil años, como objeto de culto para los monjes taoístas. Para ellos era símbolo de eternidad, el árbol representaba un puente entre lo divino y lo humano, el cielo y la tierra.
Fue llevado a Japón hace unos 800 años, donde se perfeccionó y evolucionó al arte actual.


El maestro:
Don Santiago Bartolomé, para quien el tiempo no discurre a la misma velocidad que para el resto de los mortales, tiene la facultad o el don de superar su medida, exprimir y rentabilizar cada segundo, es un maestro en este arte delicado y bello. Santiago es un gran amigo, es un hombre que conoce, ama, respeta y aprovecha la naturaleza y el medio natural que le rodea. Estar con el es como estar al calor de la lumbre escuchando hablar a los mayores, y quedar embobalicados por su derroche de sabiduría, fruto de la observación y el cultivo de su intelecto.
Si quieres conocer su día a día no dejes de ser asiduo visitante de su blog (http://ecovaldelubiel.blogspot.com/) en este artículo nos enseña a alambrar el prebonsai.