04 mayo 2011

Alquézar, Huesca.

La villa de Alquézar se localiza en el último tramo del cañón del río Vero, en un entorno paisajístico impresionante, hacia el norte de la provincia de Huesca. Entre profundos barrancos de la Sierra de Guara, excavados pacientemente por las aguas del río Vero, se alza el casillo colegiata de Santa María la Mayor, y a sus pies el laberíntico caserío medieval.


Debe su nombre al castillo o Al-Qasr, construido, el lo alto de una cresta rocosa rodeada de profundos barrancos, por Jalaf ibn Rasid en el siglo IX para defender el acceso a la capital de la Barbitanya (Barbastro).


La Colegiata de Santa María la Mayor destaca sobre la mole rocosa. En 1064, tras la toma de Barbastro por el rey Sancho Ramírez, la fortaleza pasa a manos cristianas y se establece una guarnición militar y una comunidad religiosa. Se construyen varias edificaciones, militares y defensivas unas, y religioso otras. El conjunto está rodeado por una muralla de doble lienzo almenado y protegido por varios torreones; uno de ellos utilizado posteriormente por la colegiata como campanario. La fundación canónica de Alquézar fue ordenada por el rey Sancho Ramírez y confiada al abad Sancho.



Aunque el trazado urbano es de origen medieval, el caserío fue renovado totalmente a partir del siglo XVI. El modelo de casa tradicional es la típica del Somontano construida con materiales de la tierra: piedra, ladrillo y tapial.
Uno de los cultivos principales junto con el almendro es el olivo. Los olivos de Alquézar son centenarios. La vida de la villa hoy gira, casi en su talidad, en torno al turismo tranquilo y de aventura.