29 abril 2011

De puertas abiertas.

Nos acaban de robar los tiradores de la puerta del patio de vecinos de nuestra comunidad. Dos tiradores de bronce sencillos pero que unidos a otros muchos, su valor en metálico de su peso, al amigo delo ajeno le reportará el jornal de una día.


No son esta letras para denunciar el hurto, sino que esto me ha recordado, que en mi pueblo todas las puestas de las casas estaban abiertas y el respeto por lo de los demás era casi una norma consuetudinaria. Se te ibas al campo dejabas la llave por encima del travesaño interior de la gatera. Si estabas en casa la puerta estaba así, como esta.
“Tía Manuela está usted por ahí.... que necesito una hogaza pan hasta que venga el panadero....” (Se oía a la vecina gritar ya dentro del portal)