18 enero 2011

La nuez

Es una envoltura formada por dos piezas tan unidas, que es lindo de ver: parecen los párpados cuando se cierran en el sueño. Si la hiende un cuchillo, dirías que es una pupila a la que pone convexa el esfuerzo de mirar. Y su interior podrías compararlo al de la oreja, por sus repliegues y escondrijos.
Poemas andaluces. LA NUEZ (Ibn Al Qutiyya*)


(*) “ABU BARK MUHAMMAD IBN ABD AL AZIZ IBN IBRAHIM IBN AL KUTIYYA, más conocido como IBN AL QUTIYYA , también es conocido como IBN AL KUTIYYA, IBN AL QUTIYAH o para los latinos como ABEN AL QUTIYYA.

Ibn Al Qutiyya o Hijo de la Goda, nació en Sevilla y era descendiente de una familia de Cristianos Unitarios (Cristianos de de la Bética y Astigitania, que contaban con el apoyo árabe). De la unión de su tatarabuela Sara –nieta de Witiza (rey visigodo que gobernó sobre el Reino visigodo de Toledo desde 694 hasta su muerte) con Isa Ibn Muzahin, (uno de los conquistadores musulmanes de Al Andalus) nacieron dos hijos; el primero de ellos sería el bisabuelo de Ibn Al Qutiyya.
Ibn Al Qutiyya era Omeya, es decir, partidario de la revolución islámica y el nacionalismo a ultranza.
Aunque nacido en Sevilla se educó en Córdoba, donde residía su familia. Destacó en el estudio de la filología, aunque abarcara con fortuna otras ramas del saber. De la amplitud de sus conocimientos nos habla el hecho de que, interrogado el sabio oriental Abu Ali Al Kali por el califa Al Hakam II, acerca de quien consideraba que era el hombre más sobresaliente en lexicografía que había encontrado en Al Andalus, respondió al instante: “ Ibn Al Qutiyya”. Pese a ello, era hombre sumamente bondadoso y humilde.
Sin lugar a dudas la obra que le dio renombre, es su “Crónica de la Conquista de Al Andalus” (Ta’rif iftitâh al-Andalus), que alcanza hasta los tiempos de Abd Al Rahman III. Aunque resulte paradójico, Ibn Al Qutiyya se basó fundamentalmente en las noticias que le transmitían sus maestros, desdeñando las narraciones y relatos de su propia familia, que participó en todo el desarrollo de los acontecimientos. Acontecimientos que abarcan el período entre 711 y 912. De esta obra, que le dio gran fama en vida, destaca hoy la nula simpatía que sentía su autor por los cristianos.
La Crónica de Ibn Al Qutiyya es bastante interesante, ya no sólo porque da gran cantidad de noticias de una forma nada árida, sino sobre todo por la exactitud en las fechas. Pero quizás lo más novedoso e interesante de su obra sea el lugar preferente de los relatos protagonizados por personajes de etnia andalusí, aspecto que no es frecuente encontrar en otros historiadores, especialmente en los de la contrarreforma bereber. Así, explica la historia de los hijos de Witiza, en especial de Artobás; refiere las hazañas de Ibn Marwan, el gallego. También cuenta las narraciones del poeta nacionalista Garbib, o la sublevación de Umar Ibn Hafsun.
Se le atribuyen, además, libros gramaticales de gran valor, como el Libro de los verbos (Kitâb al-af’âl).
Fue un delicado poeta que versificaba con exquisita habilidad. Aunque su habilidad como poeta no alcance sus conocimientos como filólogo e historiador, aquí hacemos mención a su obra poética que, llena de frescura e imaginación, ha llegado en parte hasta nuestros días.
Murió en Córdoba 8 de noviembre de 977.”

Ref.poetasandaluces.com