30 agosto 2010

Las bicicletas... son para todo el año.


Como ya he comentado con alguno de mis amigos, he estado unos días en países en los que la bicicleta es uno de los elementos más significativos del ‘paisanaje’ y del paisaje. Tengo fotos que dan fe. Esta es una de ellas. Su localización está a las afueras del pintoresco pueblo de Thorn, en Los Países Bajos. El paisaje, hoy, no se concibe sin uno de estos vehículos de discurrir cadencioso. Sus pueblos, sus ciudades, sus calles, y sus carreteras están dibujadas para el ciclista. La bicicleta se usa para la necesidad y para el ocio. El ciclista recorre la pirámide de edades sin distinción; El paisanaje. Me gusta mi país, entero. Me gusta nuestro paisanaje, a trozos. Nos queda mucho por aprender de nuestro vecinos.

18 agosto 2010

incendio. (... más de lo mismo)

(Del lat. incendĭum). Fuego grande que destruye lo que no debería quemarse.

Siempre por estas fechas las noticias se plagan de estos sucesos lamentables y evitables en su mayoría. Esta mañana oía en la radio de mi coche, que en una comarca de Teruel vienen proponiendo introducir en el monte la cabra y la vaca públicas, con el fin de que limpien de una forma natural el sotobosque. Ya tardan.
Soy de pueblo. Nunca conocí incendio mayor (si se puede calificar de incendio) que el que producíamos los chicos en los enebros y sabinas* de la “Solanilla” la víspera de las fiestas patronales en honor a San Gervasio y Protasio. En el pueblo se cuidaba el monte como patrimonio de todos y fuente de vida. Había rebaños de cabras y ovejas que pastaban en el. Se iba de hacenderas para limpiar y hacer leña con los árboles en suerte. De este modo el monte estaba más limpio que cualquier parque de la ciudades modernas. El peligro de incendios era mínimo.
No despreciemos el pasado. Hagamos caso a las prepuestas de los hombres de pueblo y... Señorías que calientan sillas en sus escaños parlamentarios, muevan su culo y tomen mediadas para que todos los bosques y montes este país tan maravilloso estén más limpios que una patena. Hay evitar que destruya sin sentido este bien tan preciado y natural que es el monte.

La imagen se corresponde al incendio del verano de 2009 en las cercanías de Zaragoza, en la zona del campo de tiro de San Gregorio.

(*) Se quemaban un par de sabinas y los restos se utilizaban para leña.

10 agosto 2010

Bodegón con paraguayos. Estudio

Trabajo de estudio en un intento de controlar la luz del flash sobre los objetos. Es este caso e utilizan dos cabezas de flash y otros elementos.

Paraguayo: Nombre científico o latino: Prunus persica var. platycarpa
Fruta semejante al melocotón, de forma aplastada.
El Paraguayo o Paraguaya (Prunus persica var. platycarpa) es una variedad del melocotón (Prunas persica). Procede de una mutación del melocotonero.
La forma del fruto es aplastada y piel aterciopelada.
Existen variedades de pulpa blanca con o sin vetas, con estrías verdosas y/o rojizas, de pulpa amarilla, total o parcialmente desprendida del hueso.
Esta fruta sólo se produce en la península Ibérica, más concretamente en Murcia y Aragón, donde se la denomina paraguayo, pero que nada tiene que ver con el país sudamericano. Fuera de España casi no la conocen, su producción apenas cubre la demanda interior, muy por encima de otras frutas.
En Aragón su recolección empieza aproximadamente a finales de mayo, y se alarga hasta finales del mes de septiembre (exactamente en la comarca de Ricla), dado que esta variedad en concreto necesita de mucho sal, suelos profundos exentos de caliza y grandes cantidades de agua para convertirse en la fruta excepcional que es a día de hoy.
Posee las mismas propiedades nutritivas que el melocotón. Es rico en carotenos, con propiedades anticancerígenas y antioxidantes, especialmente aconsejables en la protección de cánceres de estómago. Asimismo, su ingesta garantizaría el buen estado de la piel, de la vista, de los dientes, e incluso puede llegar a prevenir estados de ansiedad o de estrés.

03 agosto 2010

Tras la persiana.

Era tarde, cerca de la media noche, estando yo en mis cosas, sentí algo tras la persiana de mi cuarto, que me impulsó a entrever por la rendija que abrí entre sus lamas. La noche estaba oscura. La luna agotada no lucía sobre los tejados de las casas cercanas. No vi nada. Al volver sobre mis pasos, tropecé con el montón de libros mal situados sobre mi mesa. Unos cuantos cayeron al suelo. Conseguí coger uno antes de terminar su trayectoria descendente. Poesías de Antonio Machado, lo abrí:

Otra vez el ayer. Tras la persiana
música y sol; en el jardín cercano,
la fruta de oro, al levantar la mano,
el puro azul dormido en la fontana.
Mi Sevilla infantil ¡Tan sevillana!
¡Cuál muerde el tiempo tu memoria en vano!
¡Tan nuestra! Aviva tu recuerdo, hermano.
No sabemos de quién va a ser mañana.
Alguien vendió la piedra de los lares
al pesado teutón, al hambre mora,
ya al ítalo las puertas de los mares.
¡Odio y miedo a la estirpe redentora
y ayuna y labra, y siembra y canta y llora!
Poesías de la guerra
SONETOS (VI)
Antonio Machado.

02 agosto 2010

La cerveza.

Rubia, atrevida, buen tipo y muy fresca... ideal para el verano. La cerveza es tan antigua como la humanidad. Los antiguos, muy antiguos “sorianos” de Ambrona, en el término municipal de Miño de Medinaceli, ya la elaboraban y la consumían. (“Los restos arqueológicos más antiguos de producción de cerveza en Europa fueron descubiertos en el yacimiento del valle de Ambrona, dentro del término municipal de Miño de Medinaceli, (Soria, España) y datan de alrededor de 2400 a. C., según el trabajo arqueológico del equipo dirigido por el profesor Manuel Ángel Rojo Guerra, del Departamento de Prehistoria de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid”)
“Se denomina cerveza a una bebida alcohólica, no destilada, de sabor amargo que se fabrica con granos de cebada u otros cereales cuyo almidón, una vez modificado, es fermentado en agua y frecuentemente aromatizado con lúpulo.”