28 junio 2010

Serafina, “la cigarrera del Tubo”

Personalmente no conozco mucho a Herminia, más conocida por Serafina. Sé que es una mujer incombustible y muy peculiar, como pocas. Su trabajo, de sol a sol en una de las calles del Tubo, lugar típico de Zaragoza, consiste en vender cigarrillos y tabacos. A las nueve de la mañana ya está abierto, no hay cartel que lo indique, sólo la presencia de esta anciana mujer con su cigarrillo calado entre sus labios esbozando una ligera sonrisa.
Hace ya unos meses, sería por enero, en pleno invierno, pasé por la calle de Los Mártires. Allí estaba ella:
* Buenos días, por decir algo.. pues con este frío...
** Está una acostumbrada y como ves “maño” bien abrigada. (dijo ella)
* Serafina, me permite hacerle un par de “foticos”
** ¿Cómo me pongo, me quito el delantal?
* No, no, usted normal como siempre, natural. Así, así, muchas gracias Herminia.
Poco más hablamos y continuación abandoné el lugar por Puerta Cinegia, contento de tener el retrato, un instante, de unos de los personajes, parte de la historia de esta ciudad milenaria.
En la actualidad esta señora lo está pasando mal por unos problemas personales. Me sumo a la ayuda moral que de tantos zaragozanos recibe. Que fácil es ir siempre al por el más débil. Cuando hay tantos casos de corrupción de millonadas a “espuertas”, de mafias campeando a sus anchas... La justicia tiene que ser imparcial, justo al fiel de la balanza, pero esto es una utopía. ¡Que tengas suerte Serafina!

22 junio 2010

La flor del ajo.

Esta hortaliza de tan común uso en la cocina mediterránea, llama poderosamente la atención cuando se pone en flor. La planta alcanza gran altura y en el extremo del largo tallo una flor a modo de inflorescencia, en forma de bola de hasta ocho centímetros de diámetro. Los meses de mayo-junio son los propios para su floración. De la flor salen las semillas que propagan la planta en su estado salvaje, pues para su cultivo se hace uso de la separación de los bulbillos (los dientes de ajo). Esta flor que muestro en la fotografía la encontré en el huerto de mi buen amigo y vecino Antonio Pérez.



Del ajo se puede escribir largo y tendido. No es el propósito de esta entrada de blog. Si os diré que su nombre viene del latín alium; que es una planta de la familia de las liliáceas de 30 a 40 cm de altura (esta de la fotografía alcanzaba los 160 cm), con hojas ensiformes muy estrechas y bohordo con flores blancas y rosáceas. Su bulbo es blanco, redondo y de olor fuerte y se usa mucho como condimento.
“Aunque posee un origen incierto, se lo considera oriundo de Asia, desde donde se extendió a toda Europa, y desde allí hacia América, por medio de los conquistadores españoles. En Egipto era consumido por los esclavos que trabajaban en la construcción de las pirámides, ya que se le atribuían propiedades fortificantes y revigorizantes. Durante los tiempos de la Grecia y Roma antigua, era consumido principalmente por soldados, navegantes y campesinos. Los gladiadores eran muy aficionados a su consumo por las propiedades excitantes de la libido que se le atribuían. En la Edad Media ya se usaba con fines terapéuticos, generalmente para combatir enfermedades bacterianas. Durante la Primera Guerra Mundial se empleó como antiséptico externo para desinfectar heridas cuando no se disponía de los antisépticos habituales. En la actualidad es cultivado y consumido en todo el mundo y también utilizado como componente de muchas recetas farmacéuticas.”
En cuanto a su valor medicinal, “en la actualidad, el ajo es una medicina naturista y tiene una amplia utilización farmacológica. Es eficaz como antibiótico, combatiendo numerosos hongos, bacterias y virus; reduce la presión arterial y el colesterol; incrementa el nivel de insulina en el cuerpo; controla los daños causados por la arterioesclerosis, y el reumatismo. También se relaciona con la prevención de ciertos tipos de cáncer, ciertas complicaciones de la diabetes mellitus, en la reversión del estrés y la depresión.”

A modo de anécdota os diré, que en ocasión el abuelo (mi padre) preguntaba a su nieta (mi hija pequeñita entonces) que si su padre había sembrado los ajos, que esto “se hacia con cuarto menguante”, a lo que ella le respondió: “mi padre los planta con la mano”.

14 junio 2010

Grifo

Esta palabra de origen griego (γρυφος) tiene dos definiciones: Animal fabuloso, de medio cuerpo arriba águila, y de medio abajo león, y otra, la más común al vulgo, llave de metal colocada en la boca de las cañerías y en calderas y en otros depósitos de líquidos a fin de regular el paso de estos.

El grifo como animal fabuloso es una criatura mitológica, cuya parte superior es la de un águila gigante, con plumas doradas, afilado pico y poderosas garras. La parte inferior es la de un león, con pelaje amarillo, musculosas patas y cola.
“Una leyenda griega relata que el dios Apolo había ido a buscar grifos y había regresado a Grecia cabalgando sobre los lomos de uno de ellos. Estaban consagrados a Apolo y vigilaban sus tesoros para protegerlos de los Arimaspos.
Los romanos lo usaban simplemente con propósitos decorativos en frisos y en patas de mesa, altares y candelabros. El motivo del grifo se utilizó en los primeros tiempos del cristianismo en los bestiarios (o alegorías de animales) de san Basilio y san Ambrosio. Réplicas de piedra sirven con frecuencia como gárgolas en la arquitectura gótica de la baja Edad Media.”


Hasta el siglo XVIII no se usaba la palabra grifo para referirse a la válvula de paso del agua. Se conocía con el nombre de canilla (del latín canícula, o pequeña caña). Cuando la boca de algunas fuentes se construyeron con forma de esta ave, el nombre de canilla se sustituyó por grifo.

Esta fotografía es consecuencia de unas pruebas de iluminación para un trabajo de grifería de marca. Se trata de integrar el monobloque de acero cromado con la naturaleza a modo de fuente sencillamente natural, de líneas rectas y puras.

13 junio 2010

2º Aniversario Expo Zaragoza 2008. “Luces y sombras”

He abierto mi el archivo fotográfico de la Exposición Internacional de Zaragoza 2008, y el azar ha hecho que localizara esta fotografía. Justo lo que necesitaba para hacer esta entrada de mi blog. Luces y sombras. Las luces brillaron hace dos años en su máxima intensidad durante unos meses inolvidables, en muchos aspectos; alguna queda a medio gas en lo que representan sus edificios más emblemáticos cuando son iluminados por la luz de un buen atardecer. Las sombras muchas y largas, y también en muchos aspectos, en este caso políticos y económicos.

Leo en la prensa que nuestro Ayuntamiento iluminará en estos días de aniversario los principales edificios de esta muestra internacional, que se institucionaliza el día 14 de junio como fecha anual conmemorativa de la fiesta de la Expo 2008 y que se hará coincidir con la fiesta del agua.
Esto está bien, serán luces que mitiguen las sombras durante unos días, pero quienes residimos en esta ciudad queremos ver viva y plena de luz nuestra Torre del Agua, nuestro Pabellón Puente y todo el recinto que les acompaña, todo el año.

14 de junio Día de La Exposición Internacional de Zaragoza 2008.

05 junio 2010

H.P. -Horse Power- (Caballo de vapor)

Encontrase con máquinas de proporciones gigantescas y una fuerza descomunal llama poderosamente la atención e invitan a buscar, incluso, el ángulo visual que acentúe más su extremado volumen.
Pesar seguido en la rapidez con que desarrollan un trabajo, que en otro tiempo se realizaba a lo largo de duras jornadas, de míseros jornales y de sudor generoso cubierto por el ardiente polvo abrasado por un sol extremo, es fácil, sólo hay que dejar que tu pensamiento vuele por encima de la escena de monstruos metálicos que te rodean.


El caballo de vapor (CV) es una unidad de medida de potencia que se define como la potencia necesaria para elevar verticalmente un peso de 75 kg. a 1 m. de altura en 1s.

Origen: Cuando se trató de imponer el Sistema Métrico Decimal, originado en Francia, para la unidad de Potencia se buscó un valor similar al caballo de fuerza inglés, pero utilizando unidades decimales. Así nació el caballo de vapor, cheval au vapeur en francés (CV). En su definición (como se ve al principio de este artículo) se utilizan unidades del Sistema Métrico Decimal. Es solamente un 1,368% menor que el horsepower inglés. Actualmente se encuentra en desuso.
Equivalencias: La relación entre ambas unidades y las respectivas relaciones con el W, unidad de potencia del Sistema Internacional de Unidades, son las que se indican:
· 1 CV = 0,986 320 070 619 67 HP = 735,498 750 000 00 W ≈ 736 W
· 1 HP = 1,013 869 665 423 850 CV = 745,698 715 821 60 W ≈ 746 W

Ref. Wikipedia