25 noviembre 2010

Metamorfosis y violencia de género.

Si el ser humano no estuviera regido por la metamorfosis de su existencia no se darían los casos de violencia de género que tan a menudo han sucedido y suceden. El carácter de las personas, su forma de ser, por circunstancias muy diversas se ve abocado a cambios de rumbo que, cuando son negativos, engendran una violencia incontenida que se desata sobre género más débil de su entorno más próximo. Es este mundo de la velocidad inmediata de la noticia, cualquier atisbo de este tipo de violencia es conocido e incluso se pueden tomar medidas urgentes para su control. Hace unos minutos, una amiga me ha recordado un viejo anuncio de una bebida alcohólica nacional. Una copa, junto a otras sumisiones, era la solución para evitar la violencia de género. Si hablamos de memoria histórica, también deberíamos pensar en el gran número de mujeres, que en el anonimato de la opresión de una cultura anclada en el medievo opresivo de dominación machista, sufrieron de violencia de género. La metamorfosis de la civilización todavía no ha conseguido su trasformación plena hacia una libertad de derechos y deberes entre los seres humanos sin distinción de género, en este caso.

" Cuando Gregorio Samsa despertó aquella mañana, luego de un sueño agitado, se encontró en su cama convertido en un insecto monstruoso. Estaba echado sobre el quitinoso caparazón de su espalda, y al levantar un poco la cabeza, vio la figura convexa de su vientre oscuro, surcado por curvadas durezas, cuya prominencia apenas si podía aguantar la colcha, visiblemente a punto de escurrirse hasta el suelo. Innumerables patas, lamentablemente escuálidas en comparación con el grosor ordinario de sus piernas, ofrecían a sus ojos el espectáculo de una agitación sin consistencia." Franz Kafka. La metamorfosis (fragmento)