28 noviembre 2010

La energía.

(Del lat. energīa, y este del gr. ενεργεια). Eficacia, poder, virtud para obrar. Capacidad para realizar un trabajo. Se mide en julios. (Símb. E).

Antes que nada he pulsado el botón de mi computadora que conectada a la red eléctrica (energía) y sumando, entre otras cosas, el percutir (energía) de mis dedos sobre el teclado me está permitiendo comunicarme con vosotros. La energía es parte de nuestra existencia desde nuestra creación hasta nuestra muerte. Valor intrínseco que inconscientemente navega con nosotros; mejor dicho, nos hace navegar por este “valle de lágrimas”. Si hablamos de energía “a gran escala” esto ya es otra cosa. Es a este nivel cuando, verdaderamente, esta controla y hace su dependiente absoluto a una civilización abocada a redescubrir nuevas formas de energía aprovechables para su subsistencia material. Es posible, que allende las fronteras de la ingravidez, se encuentren alternativas de energía que permitan “enchufar” la máquina artificial que siga dando vida a esta o a una nueva civilización.


“El modelo energético actual se basa mayoritariamente en el consumo de combustibles fósiles para el transporte y la generación de energía eléctrica. Hoy en día, dos factores ponen en entredicho la supervivencia de este modelo, en pie desde comienzos del Siglo XX. Dichos factores son el agotamiento de las reservas de combustible y el calentamiento global. Según la teoría de Pico de Hubbert el agotamiento de las reservas de petróleo y gas natural podría ser un hecho antes de que acabase el presente Siglo XXI. Por otro lado, cada vez son más los científicos y grupos de opinión que alertan sobre el comienzo de un período de calentamiento global asociado al incremento de emisiones de gases de efecto invernadero. Aun cuando todavía no hay acuerdo sobre la inminencia y el alcance de ambos problemas, existe un consenso generalizado sobre el hecho de que tarde o temprano, el ser humano deberá de dejar de utilizar los combustibles fósiles como su principal fuente de energía primaria y decantarse por fuentes más seguras, abundantes y menos dañinas para el medio ambiente
En el presente se utilizan los combustibles fósiles como el 97% de la energía primaria que se consume en el mundo, 38% es carbón, 40% es petróleo y 19% es gas natural. Estas generan contaminación y no son renovables. Se estima que el petróleo durará 45 años más, el gas natural 65 y el carbón 230. No obstante, existen diversas opciones de generación eléctrica ajenas a los combustibles fósiles que podrían mitigar la dependencia que la sociedad moderna tiene de estos recursos escasos y contaminantes. Algunas de estas opciones ya están disponibles y otras son meras hipótesis, y cada una genera distintos y enfrentados puntos de vista sobre sus supuestas ventajas e inconvenientes.” Ref. wikipedia.