29 octubre 2010

Niños de otros tiempos.

Hace unos meses en una de mis visitas a la ciudad que templa la curva de ballesta que, con sus aguas plateadas y mansas, forma el río Duero en su entorno, pude ver la exposición “Imágenes de un siglo”. En la placetuela en la que estaba emplazada esta, compuesta por un buen número de fotografías de instantes de un siglo de España, me di cuenta que un pasado y un presente estaban en dimensiones muy cercanas y sin embargo paralelas. Imposible de convergen y con un contrate brutal de profunda cicatriz, endurecida por el tiempo y el tesón y la voluntad noble de la mayoría de los españoles. Soria también fue testigo de aquellos otros niños que añoraron tener una bicicleta y se quedaron con un “carasol”. Otros, de otros tiempos, ignoran los otros, de otros tiempos. Tienen bicicletas, son niños con el privilegio de haber nacido en otros tiempos.

“Lo que la Fotografía reproduce al infinito únicamente ha tenido lugar una sola vez: la Fotografía repite mecánicamente lo que nunca más podrá reproducirse existencialmente”. Roland Barthes