24 octubre 2010

La zarzamora.

Quien de vosotros no ha ido a “coger moras” alguna vez. Yo he de confesar que son mi debilidad entre los frutos del bosque. Coger moras, ya desde bien chico, ha sido como un ritual obligatorio. Ahora cuando salgo al “campo” y discurro por carreteras secundarias y caminos, algunas veces de curvilíneo y ondulado final desconocido, y veo un zarzal repleto de estos exquisitos frutos silvestres, don de la madre naturaleza, no me puedo resistir a parar y estar un buen rato recolectando y saciando el gusto de ese instante de supervivencia más primitiva.

La zarza, zarzamora o mora (Rubus ulmifolius) es un arbusto de aspecto sarmentoso, cuyas ramas, espinosas y de sección pentagonal, pueden crecer hasta 3 metros. Pertenece a la familia de las rosáceas y es popularmente conocido por sus frutos, un tipo de moras conocido como zarzamora o mora.
Su fruto llamada zarzamora o mora es comestible. Desde el punto de vista botánico está formada por muchas pequeñas drupas arracimadas y unidas entre sí, de color rojo transformándose en negra al madurar.
Es una planta muy invasiva y de crecimiento rápido. Puede colonizar extensas zonas de bosque y monte bajo, y formar grandes setos en un tiempo relativamente corto.
La zarzamora es una fruta del bosque dulce muy popular en pastelería y, a veces, vinos y licores. Las hojas disecadas, utilizadas como infusiones, tienen propiedades antisépticas urinarias, diuréticas y levemente laxativas. La mora negra o zarzamora contiene sales minerales vitaminas A, B y C, por su alto contenido de hierro es utilizada para prevenir y combatir la anemia. Entre otras facultades, estudios recientes comprobaron que el elevado contenido de flavonoides (taninos que también poseen los vinos tintos) contribuye a prevenir cáncer y disminuir el colesterol malo.