03 agosto 2010

Tras la persiana.

Era tarde, cerca de la media noche, estando yo en mis cosas, sentí algo tras la persiana de mi cuarto, que me impulsó a entrever por la rendija que abrí entre sus lamas. La noche estaba oscura. La luna agotada no lucía sobre los tejados de las casas cercanas. No vi nada. Al volver sobre mis pasos, tropecé con el montón de libros mal situados sobre mi mesa. Unos cuantos cayeron al suelo. Conseguí coger uno antes de terminar su trayectoria descendente. Poesías de Antonio Machado, lo abrí:

Otra vez el ayer. Tras la persiana
música y sol; en el jardín cercano,
la fruta de oro, al levantar la mano,
el puro azul dormido en la fontana.
Mi Sevilla infantil ¡Tan sevillana!
¡Cuál muerde el tiempo tu memoria en vano!
¡Tan nuestra! Aviva tu recuerdo, hermano.
No sabemos de quién va a ser mañana.
Alguien vendió la piedra de los lares
al pesado teutón, al hambre mora,
ya al ítalo las puertas de los mares.
¡Odio y miedo a la estirpe redentora
y ayuna y labra, y siembra y canta y llora!
Poesías de la guerra
SONETOS (VI)
Antonio Machado.