17 julio 2010

Juego limpio.

Reciente es la prueba de como practicar el “juego limpio”. Un grupo de unos pocos jugadores, que nos representan en el circo mundial del fútbol, es prueba fehaciente. Lo de circo no lo explico ahora. Modelo para los más chicos, los que aporrean un balón en el patio de recreo, en la calle peatonal cercana, en la plazoleta del pueblo o en el campo municipal agostado por la desidia... Buen ejemplo son estos “españolitos” de juego en equipo y de “juego limpio”. ¿Por qué han de ser sólo reflejo para los retoños y no para otros muchos? Más maduros e incluso de acciones más importantes para el bien común de esta pequeña nación que por silueta tiene una piel de toro. “El estado de la nación”, me aburre año tras año. Miren sus señorías: en el equipo de nuestra selección hay once que juegan y otros tantos que están en la “oposición”, pero esperando ayudar y sumar en el esfuerzo del colectivo, para poner a su patria y su bandera en el pedestal más alto del podio de los campeones. Señores que nos gobiernan jueguen bien su partido; señores de la oposición jueguen bien su tiempo de espera, sumen esfuerzos y apoyen a “la roja” desde el banquillo. Y todos practiquen “juego limpio”.