05 julio 2010

Chufla, chufla, como no te apartes tú!

Se me ha ocurrido este título para esta nueva entrada de blog. Es un tópico maño o baturro, como se quiera. El “Chufla, chufla, como no te apartes tú!”, le dice el mañico montado en su burro sobre la vía, al tren que le viene por su espalda pidiéndole paso. Con esta imagen humorista se ha intentado ilustrar el carácter tozudo de los aragoneses. (hay postales que lo ilustran muy bien). Y es que en esta tierra maravillosa, de mi Aragón de adopción, cuando se emprende una idea es difícil darse por vencido hasta conseguirla. Me sucede cuando tengo un proyecto y surge una dificultad. Esto os ocurrirá a muchos. La perseverancia y el trabajo continuo es una virtud que ennoblece la condición humana.

Me gusta el tren. Desde siempre me llamó poderosamente la atención esta máquina que se desliza por unos “filamentos” de acero. Recuerdo con nostalgia las máquinas de vapor, esos trenes con sus vagones construidos en madera, esos trenes que cruzaban nuestra España creando una tela de araña con un sinfín de estaciones. Viajar en tren invitaba a conocer gentes diferentes, a compartir las viandas que aliviaban los largos y eternos recorridos. Se vivía despacio el tren era uno de sus cómplices.
¡Cuidado con el tren! ¡atención al tren! Que va muy rápido... que quiere borrar las huellas de sus predecesores... No permitas que desmantelen las vías, que tanto trajín tuvieron, que aún pasan por los lugares que conoces.