12 mayo 2010

Plevias. Obra poética en aragonés cheso de Victoria Nicolás.

Este martes pasado, en el colegio público Hilarión Gimeno, de Zaragoza, tuvo lugar la presenteción del libro Plevias. Obra poética en aragonés cheso, de Victoria Nicolás. Eloy Fernández Clemente (Catedrático de Historia Económica en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Zaragoza) y el editor Chusé Raúl Usón acompañaron y alabaron a la autora y su obra.

Y cito unas palabras del prólogo, que magistralmente realiza Eloy Fernández Clemente, titulado -Cantando baxo la plevia-.
“Sólo qui conozca, y cuanto más tiempo faga millor, a Victoria Nicolas, comprenderá dende lo principio de qué ve este tablero mágico de versos y parolas, ideas y sentimientos, que tan pronto ye duro ajedrez como chuego de la oca, fina partida de damas u desbordada borina de parchís. La gran escritora mueve con mano mayestra un idioma que ha feito d´ella, pa vulcar las suyas vivencias, sentimientos, entusiasmos y tristezas.”
“Abundan en este libro las chanzas, chascarrillos, historietas, fábulas, en la millor tradición de lo cuento baturro de Teodoro Gasón y compañía. Se desborda la imaginación, lo chuego de parolas (como en ixe lamin de “Faga yoga en Fago”), lo dicho popular y hasta lo chiste recreáu.”

“Plevias replega toda la obra poética de esta magnífica escritora en aragonés. Aquí bi ye lo libro Plevia grisa, las suyas colaboracións en lo programa de fiestas de lo concello d´Echo dende kis años 80, amás de muitos poemas ineditos hasta agora, en la suya versión definitiva.
Dotada d´una gran sensibilidá, la poesía de Nicolás se mueve entre lo lirismo melancólico –en do la Naturaleza ha muita presencia- y la chanza enchugarrada de bellas composicións.
Con la edición d´este volumen se mete fin a cierto silencio qu´existiba alrededor d´esta escritora. Ya no bi habrá dinguna sincusa pa que lo público pueda leyer y valurar la gran poeta que ye Victoria Nicolás”

Servidor no está habituado a oír hablar en Cheso, pero el acento y desparpajo de Victoria te embelesan y atrapan sin remedio; en la sala, al fin del acto se escucho: “Viva la madre que te parió a este mundo, que grande eres”. No dudéis leer este exquisito libro, palabra.


S´eslizaba la boira
peinando la selva.

Los abez, tan dreitos,
ya ni se vieban.

L´aire humedecíu
heba un son de pena.

Fuemos caminado
sin tartir ni meya,
plegando ta un punto
do acaba la senda.

Allora... pillemos
distinta endrecera.

Caminar ya chuntos
preciso no´n yera.

Sola, una glarima
quedé entre la plevia.

Poema –Pleveba-
Victoria Nicolás