05 mayo 2010

La culebra bastarda

“La culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) también llamada culebra de Montpellier es una especie de serpiente de la familia Colubidae. Está presente en todos los países mediterráneos: Península Ibérica, Francia, Italia, Península Balcánica y Turquía hasta el sur de Rusia. Es una serpiente venenosa opistoglifa (con los dientes inoculadores de veneno situados en la parte posterior de la boca) que no es peligrosa para el hombre.”

“Los adultos pueden llegar a superar con facilidad los 2 m de longitud total; frecuentemente menores, aunque individuos muy excepcionales pueden alcanzar hasta 2,55 m, siendo, por tanto, la mayor especie de la Península Ibérica. La cabeza presenta un aspecto muy característico, pues posee ojos grandes, con las escamas supraoculares muy salientes que forman una especie de ceja muy prominente que le da una expresión de mirada penetrante.
La escama frontal es característicamente estrecha. Las prominentes escamas supraorbitales le dan un aspecto inconfundible a esta culebra. “Las escamas del dorso son lisas y con arcos, pero nunca carenadas, formando 17 ó 19 hileras en el centro del cuerpo; de 160 a 189 escamas ventrales. La cola representa aproximadamente 1/4 de la longitud total. Dorso oliváceo o pardusco claro generalmente uniforme, mostrando en el tercio anterior una zona de manchas negruzcas muy características. Partes inferiores amarillentas con un ligero moteado oscuro. Los jóvenes presentan 5 ó 7 hileras de manchas oscuras a lo largo del cuerpo, siendo más grandes las del centro del dorso que las de los flancos.
El hábitat de la culebra bastarda son preferentemente las zonas secas en terrenos arenosos, rocosos, bosques abiertos, e incluso las zonas de cultivo.
Especie terrestre poco trepadora. Es muy activa y agresiva. Se alimenta de pequeños mamíferos, aves y lagartos, capturando los jóvenes principalmente de lagartijas e invertebrados. Posee dientes venenosos en la parte posterior del maxilar superior. Sin embargo, es difícil que éstos lleguen a ser efectivos al morder al humano, ya que se encuentran muy retrasados. No obstante las mordeduras de los ejemplares grandes, pueden llegar a hacer pequeñas heridas en cierto modo dolorosas.” (Wikipedia)

“Cuando es sorprendida, esta culebra huye con bastante estrépito pero, si no puede hacerlo, levanta la parte delantera del cuerpo y la cabeza, silbando aparatosamente e intentando morder.” Fernando Clavel Pardo

Este ejemplar me tuvo en “ascuas” durante toda la sesión fotográfica, aún tengo mis dudas si estaba muerto o hibernando. Su cuerpo muy frío y esa mirada tan penetrante me hacían recelar. He de decir que la devolví a la madre naturaleza tal como la encontré. Estas fotos se las debo a mi sobrinico Samuel que ve avisó de la presencia de este animalico.