20 marzo 2010

La máscara.

“Figura que representa un rostro humano, de animal o puramente imaginario, con la que una persona puede cubrirse la cara para no ser reconocida, tomar el aspecto de otra o practicar ciertas actividades escénicas o rituales.” (Real Academia Española)

Una máscara es una pieza construida con tela, yeso, madera, metal, piel, etc. Su uso se remonta a las primeras huellas del hombre primitivo (Rastros de máscaras también fueron hallados en antiguas pinturas rupestres). Se las encuentra entre los egipcios, griegos y romanos. Los griegos las empleaban en las fiestas dionisiacas; los romanos durante las lupercales y las saturnales y además en las representaciones escénicas.
En la Edad Media hubo mucha afición a los disfraces y mascaras, incluso en las fiestas religiosas como la del asno o la de los locos. En los torneos, ciertos caballeros que no querían ser conocidos combatían con máscara. El mayor empleo de la máscara tenía efecto en Italia y, sobre todo, en Venecia, durante el Carnaval.
Las máscaras se usan en funciones rituales, sociales y religiosas, donde los participantes las usan para representar las figuras espirituales o legendarias. En algunas culturas también se cree que el usar una máscara permitirá que el portador tome las cualidades de la representación de esa máscara.

No se puede resumir todo cuanto hay sobre la máscara como objeto y como significado en cuatro líneas. Yo no quiero extenderme más, no es mi objetivo. Pero antes de concluir, quiero hacer una pequeña reflexión: una máscara colocada sobre un rostro se advierte y podemos crear nuestras alertas de su significado, pero cuando esta cubre nuestro ser, no es fácil de detectar y por consiguiente evitar ser atrapados por sus fines.

Cierro mi comentario con una cita de Octavio Paz, para mi una definición perfecta de máscara: "Es la mirada que no mira y mira".