26 febrero 2010

Peirón: monolito de fe en el olvido.

Peirón: esta palabra no aparece en el diccionario de la lengua española, pero si preguntas a los lugareños, en muchos pueblos aragoneses, te indicarán que a la entrada de su pueblo o en tal camino encontrarás uno, e incluso te dirán a que virgen o santo esta dedicado. Estos monolitos construidos en piedra o ladrillo, encalados en ocasiones, y siempre con una hornacina en su parte superior, en la que se encontrará una pequeña imagen objeto de devoción; y coronados con una cruz. Se corresponden con los humilladeros.

El azul cobalto del cielo indeciso y amenazador en la tormenta y los rayos de sol que dejan filtrar, a intervalos, las densas nubes, hacen destacar como reclamo al caminante, que se suponía esclavo de sus creencias más divinas, este peiron blanquecido. San Fausto bendice a quien se le acerca y alivia el sudor místico del peregrino labrador de los campos yermos que le rodean.