28 febrero 2010

La tormenta perfecta.

Es curioso, en estos días escuchamos la noticias en los “telediarios de nuestras tele-pasiones” y nos hablan de -la tormenta perfecta-, de la ciclo génesis explosiva, que atraviesa España en forma de media luna. Sin quererlo, todo esto hace trasladarnos alguna de esas películas del género que hemos visto. Se crea una alarma social, un gabinete de “crisis” (el gobierno de España moviliza a nada menos que 20.000 funcionarios para que estén listo para actuar....). ¿Todo esto esta bien? Puede ser. Yo pienso que se podían haber ahorrado el termino de “la tormenta perfecta”, cuando se sabe que es un efecto devastador y que mucha gente va a sufrir sus consecuencias, e incluso puede quedarse en al ruina y hasta perder la vida. Algunos, sabidos a buen recaudo, ven esta vida como una película.

Los últimos acontecimientos mundiales, en lo relativo a fenómenos geofísicos, (no se si lo digo bien), pero me refiero a los ciclones, terremotos, inundaciones.... hacen ver la fragilidad de nuestra presencia en este bonito planeta que nos a tocado. La evolución del hombre ha permitido un sorprendente avance en todos los sentidos menos en el de la fragilidad. No respetamos, o quizás debería decir no tenemos en cuenta, las fuerzas naturales en el vivir de cada día; (Sabido es que hay grandes obras de ingeniería que han sido planificadas para soportar situaciones límites). Nuestras viviendas, en unos países más que en otros), no están preparadas para soportar la fuerza desatada de los elementos naturales; a este problema se une otro mayor, que es la mala planificación, si es que ha habido alguna, a la hora de situarlas en el plano, ocupando en muchas ocasiones zonas de barranqueras naturales, ocasionado tapones en el discurrir de las aguas pluviales y de ríos desbordados, y levantando edificios inadecuados en territorios sabidos zona de seísmos.

Es una tarea difícil concienciar a la humanidad de que no debe volver la espalda a la naturaleza, que hay que tenerla muy en cuenta en todas nuestras acciones; ella es la que manda y de la cual dependemos. La súper dependencia de la tecnología nos hace más frágiles y menos precavidos en el orden natural que rige nuestra existencia.

... al mal tiempo buena cara... leía en el blog del amigo Luis Calle. Comenté que estas situaciones naturales extraordinarias nos regalan excelentes escenarios para la fotografía de paisaje. Las fotos que os muestro las tomé un unos de mis viajes (y no de caza tormentas precisadamente). Pude observar como el cielo se preparaba para una acción nada común; pocos minutos me vi inmerso en una gran tormenta, que tras unos momentos de gran vorágine su fiereza se diluyó y comenzó a “escampar”, como se ve en esta última fotografía. ¿...fue mi tormenta perfecta?