18 enero 2010

El cuervo

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De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

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EL CUERVO
Edgar Allan Poe
(Boston, 1809 - Baltimore, 1849)


Mi agradecimiento al taxidermista Julian Causapie Romero, de Zaragoza, que prestó este ejemplar de cuervo para hacer unas fotografías.