10 enero 2010

El color no existe ...

Si os digo que el color no existe. ¿Cómo os quedáis? ¿Me creéis? Esto tiene una explicación: el color en los objetos no es más que una sensación cerebral y no una propiedad de los mismos. Este bodegón que os muestro lo veis así gracias a la luz (con una determinada temperatura) que lo ilumina. La luz, el objeto y el observador son los tres factores imprescindibles para que exista percepción del color.

Un buen profesor, en esto del color, cuenta en clase la historia de su abuela (también las mías lo hacían), que cuando iba a la tienda de lanas, salía a la calle para asegurarse del color de las madejas. El tendero -poco experimentado- se creía que la buena mujer no veía bien. No es cierto, y muchos ya me habréis comprendido. Las abuelas no se fiaban de la luz de la tienda para “percibir” el color de la lana que querían comprar. Se entiende ahora por que digo: “El color no existe”. Cuando hacemos fotografía nos preocupamos de varios factores, pero es la iluminación uno de los principales a tener en cuenta, para que nuestro espectador perciba el color de los objetos, al modo que nosotros queremos mostrar el instante capturado.