07 diciembre 2009

Camino Soria.

El camino que hizo el poeta. Camino de versos, de alegrías y de dolor. Del calor de su Andalucía de olivares al frío páramo castellano, serpenteado por el agua, plateada en las curvas de ballesta, del río Duero. ¿Qué tiene este camino que atrapa para siempre a quien lo hace?. Soria es camino constante en el corazón del viajero que oye los versos del poeta al unísono con el son que las hojas producen al caer. La nieve pronto viste de blanco a la ciudad dormida, como la novia que nos espera junto al ara de la iglesia, de intenso olor a incienso de rutinarios ritos de gentes subyugadas a creencias, marcadas en almas peregrinas en el valle de lagrimas que la vida ofrece a las gentes castellanas.

“Los caminitos blancos
se cruzan y se alejan,
buscando los dispersos caseríos
del valle y de la sierra.
Caminos de los campos...
¡ay, ya no puedo caminar con ella.”