01 noviembre 2009

El último adiós, el que más nos duele.

Sólo sabemos con certeza en el momento o instante en el que respiramos. Todo lo demás lo abandonamos al destino. Hoy te digo adiós pensando que mañana te diré hola. Pero si te digo adiós y mañana no te encuentro para decirte hola, sabré que ha sido el último adiós. El adiós del silencio plañido por el cortejo de gentes que te lo han dicho tantas veces, y siempre sin pensar que el destino eligiera este último instante de rescoldo de luz que te guía hacia... hacia donde... lo sabremos después de nuestro último adiós. Son fechas de recuerdo de los que se fueron con el adiós que más nos dolió.