21 septiembre 2009

Luz y formas. Los Monegros III.

Espacio en tierra de Aragón. Espacio en soledad, espacio puro, casi inmaculado a la huella devastadora del hombre moderno. Invitación par dejarse perder en la inmensidad de sus formas salientes y entrantes de fecundidad silenciosa y milenarias especies de plantas arbustivas, austeras y sabias en mantener su vida en un medio agreste por excelencia.

La luz es su razón para que nos adentremos en sus formas cambiantes en nuestro girar en el espacio que las contiene. Cielos infinitos de azules intensos, adornados con nubes emergentes empujadas por el viento a un escenario propicio que cambiará su eliminación con el paso de las horas de los días preñados de silencios en esperanza de llantos parturientos. Nace un instante para matar a otro, es tanta la plenitud de esta tierra que estallaría en nuestra contemplación sin una constante renovación de su mágica ilusión visual. Cada día me gusta más detener el tiempo en el caminar por esta árida y solemne tierra de formas megalíticas.

Agradezco, una vez más, a mi amigo Fernando González Seral su generosidad, ayudándome para que pueda descubrir su tierra “Monegros”. Mª Teresa y Víctor también saben lo estupendo que es dejarse llevar de la mano de este estupendo amigo.