17 septiembre 2009

El olvido.

Sé que habrás de llorarme cuando muera
para olvidarme y, luego,
poderme recordar, limpios los ojos
que miran en el tiempo.
Más allá de tus lágrimas y de
tu olvido, en tu recuerdo,
me siento ir por una senda clara,
por un “Adiós, Guiomar” enjuto y serio.

Antonio Machado.
Poesía a Guiomar


Nos vemos abocados al constante olvido. Olvidamos que amamos, que nos aman, aún en el olvido. Olvidamos a los seres, que nos amaban, olvidamos las cosas de quienes nos amaban, y las nuestras. Reducimos al olvido nuestro rededor, en cuanto el tiempo se atrinchera fuerte. Despreciamos al olvido lo que ya no nos es útil. No importa olvidar cosas y a las cosas. Pero no debemos olvidar amar, aún que sea en el olvido lejano y frío.


Esta fotografía se la dedico a Carolina Martínez.
Es nuestra amiga “blogera” que en sus últimas entradas nos ilustra sobre el olvido de las cosas y lugares.