07 agosto 2009

Agua bendita.


El agua bendita es la medicina de la fe católica. La iglesia recibe con agua bendita y despedirá con ella. Es posible que aún algunos de nosotros nos salpiquen las gotas benditas derramadas por hisopo, estando ya inertes en nuestro frío y oscuro tálamo final. Retornemos unos años en la historia. Me gusta recordar los años vividos en el mundo rural, llenos de vida y, a su vez atados por el yugo de la fe católica. Agua bendita en el bautismo, para los fieles en los oficios, para los campos en mayo, para bendecir a los animales, la casa construida recientemente, en la inauguración de la cooperativa Virgen del Rosario, de las Angustias, del Buen Aire, del Monte o de la Vega. ¡Benditas tradiciones!. Sin embargo es difícil de olvidar, para las gentes del antes y el entonces, el miedo opresor de la excomunión y el infierno para la eternidad. Ahora he oído que ya no hay infierno por que ya no hay miedo, que alivio si es cierto, ¿no? Entro en la pequeña iglesia, a la derecha en la penumbra se encuentra una pila con agua bendita, he metido mi mano y he realizado la señal de la cruz. ¡Si no tengo miedo! ¡entonces!, ¿Por que lo he hecho? Tampoco importa, me importa contemplar en interior de la iglesias antiguas llenas de penumbra y olor a cera e incienso. Silencio y calma interior, eso es lo que me importa. Bendita agua. Esta fotografía se la dedico a mi mujer y a vuestras parejas, ¡benditos!.