03 julio 2009

Paisaje interior: la lectura.

Cuando nos ponemos a leer tendemos a buscar un rincón en el espacio en el que en esos instantes no encontramos. Puede ser nuestro rincón favorito y rancio de lectura, por la cantidad de libros, que a la luz de la lámpara o de nuestra ventana vigilante a la espalda, hemos leído. Ya en nuestro jardín no prohibido, a la sombra del árbol agradecido de nuestra presencia y silencios embebidos en el libro elegido. Otras veces huimos al lugar que nos brinda un paisaje cercano, con un banco solitario, teniendo como testigo una vieja farola, impaciente por emular al astro que ilumina nuestra lectura. Es entonces cuando el paisaje exterior nos envuelve en halo misterioso se trasformará en el paisaje interior para nuestros sentidos. El libro que sustentan nuestras manos hará que nuestra razón se deje perder por paisajes imaginados e incluso, si soñamos, podamos ver monstruos.