08 junio 2009

Guindas - estudio II –

Uno de mis árboles preferidos es el guindo. Mi amigo Romualdo tiene uno en su jardín. Todos los años, por estas fechas, rebosa de encarnados frutos. Un sin fin de ramilletes escarlata cuelgan de las ramas entre sus verdes hojas, iluminando el rincón del pequeño espacio de recreo. Romu, así es como llamo a mi amigo, me obsequia con un puñado de sus guindas y lo primero que hago es realizar unas fotografías. Confieso que no todas salen en la foto. La tentación teñida de rojo me resulta irresistible: he de comerme unas cuantas por el camino.