16 junio 2009

Castillo de Gormaz. Castillos de Soria (02)

Era medio día, el calor del sol en lo más alto del firmamento se hacía notar sobre mi cuerpo casino y sediento, ascendiendo los pocos metros que separaban el estacionamiento de mi coche de la majestuosa fortaleza Soriana. Hacía ya mucho tiempo que no me acercaba hasta sus murallas. Las últimas veces siempre la he visto “navegar”, como barco sin rumbo, sobre la vega colorada, verde o amarilla, según la época del año, que divide el Duero. Una luz intensa incidía sobre sus restos recortados sobre un azul inmenso, sin más macha que alguna fugaz estela de algún avión con rumbo fijo.

“Nada hay ni hubo en la Europa del siglo X que de lejos pudiera compararse con Gormaz”( Luis Díez del Corral). “Nos encontramos ante uno de los grandes exponentes de la reconquista de la frontera del Duero. La fortaleza califal de Gormaz, la más grande de Europa en su clase, situada sobre un cerro cretácico de planta alargada que puede verse desde muchos kilómetros de distancia en la llanura soriana, se convirtió en el origen y bastión de numerosas razias o ataques de las tropas musulmanas sobre las tierras cristianas del norte del Duero. Su aspecto imponente, capaz de albergar ejércitos y situado en la orilla norte del Duero, suponía una amenaza constante para las repoblaciones cristianas de esta parte de la extremadura. Así, en el Cantar del Mío Cid, se describe como "castiello tan fuort". Esta fortaleza ha sido testigo de personajes como Galib, Almanzor o Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid, de la que fue alcalde en 1087.”

“La fortaleza, realizada casi en su totalidad de sillares labrados, cuenta con dos zonas diferenciadas y separadas por un foso, hoy cubierto: el alcázar y el recinto amurallado. En el alcázar encontraremos la torre de Almanzor del S. X ,sala de armas y la Torre del Homenaje, con aparejo califal y ménsulas califales reutilizadas, y que hace de puerta de entrada al alcázar, una poterna califal hacia el norte y los restos de un aljibe. En total son siete las torres que hay en esta parte de la fortaleza. En el recinto amurallado, de unos 1200 metros de perímetro, 446 de largo y 60 de ancho, con lienzos de 10 metros de altura, se asentaba la tropa, las caballerizas, almacenes y una alberca o depósito abierto de planta cuadrada de grandes dimensiones excavada en la roca. Cuenta con varias poternas hacia el norte, y la fabulosa puerta califal con alfiz o arrabá.”

“El recinto termina en forma de punta siguiendo el contorno del cerro, y en la torre trapezoidal que forma el espolón de poniente, por la parte exterior, se pueden contemplar tres estelas simbólicas anteriores al resto del recinto, que en alguna ocasión se han identificado como símbolos mágicos cuya finalidad sería ahuyentar los espíritus de la noche una vez que se pone el Sol, precisamente por ese lado de la fortaleza. Sea como fuere, no cabe duda que se encuentran en una situación especialmente simbólica. En total cuenta con 26 torres, generalmente rectangulares, realizadas en sillares a soga y tizón a bandas de tizones, siendo las de la muralla macizas hasta el primer piso.”

“La fortaleza fue mandada reconstruir entre los años 956 a 966 por orden del general Galib en tiempos del califa Al-Haquem II sobre los restos de un anterior castillo cristiano o árabe. Recordemos que la cabecera de la marca media, o frontera media entre cristianos y árabes, pasa a Medinaceli en el 946.”

“En el 975 el conde Garci Fernández, aliado con Sancho de Pamplona y Ramiro III de León, es incapaz de tomar el castillo tras un largo asedio y sufre una humillante derrota al ser atacado por el ejército de Galib que llegó al rescate. Entre 978 y 981 consigue apoderarse de Gormaz, que volverá a recuperar Almanzor en 983. Hubo que esperar hasta 1060 para que fuera recuperada por los cristianos como consecuencia de la expedición de Fernando I, esta vez de forma definitiva. Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid, recibe la villa de Gormaz en 1087. Han sido señores de Gormaz doña Berenguela, el obispado de Osma, Juan Hurtado de Mendoza (1395) y los marqueses de Camarasa.”

Gaya Nuño dice: una edificación de estas características, único del S. X comparable en estilo y grandeza a la Mezquita de Córdoba,

"La puerta califal constituye, junto a la desaparecida puerta de codo, el acceso principal al castillo islámico, y uno de los elementos de prestigio más característico del mismo. Flanqueada por dos torres exteriores, posee un inequívoco estilo cordobés, está formada por un gran arco de herradura enmarcado por un alfiz o arrabá en el exterior y un segundo arco, también en herradura, más bajo y retranqueado, que forman la buhedera. Se trata de un orificio abierto entre las dos puertas, que permite el lanzamiento de proyectiles desde arriba”


Bibliografía: Castillos de Soria.