01 mayo 2009

Celia, el último bucardo.

El último bucardo(*), Celia, murió en el año 2000. Una réplica clonada nació en Zaragoza tres años más tarde, pero sólo vivió 10 minutos debido a una afección respiratoria.
Y en la actualidad se puede contemplar, desde marzo del 2003, en el taller taxidermista de Zaragoza en donde fue disecado, a la espera de que el Gobierno de Aragón lo reclame. El cuerpo de la hembra de 53 kilos de peso que falleció en Ordesa continúa, años después, sin ser exhibido y sin saber cuál va a ser su destino. Se especuló con la posibilidad de que se integrara en la colección del Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza o que volviera a Ordesa al centro de interpretación o de La Alfranca, en donde tiene su sede el centro de recuperación de la fauna silvestre.
"Para nosotros es un orgullo contar con su presencia, pero entendemos que el mundo también quiera ver esta pieza única, que de siempre ha despertado el interés de científicos y biólogos", explica Julián Causapié en su tienda-taller de taxidermia.
De hecho, los expertos que han querido estudiar el ejemplar --medirlo y fotografiarlo--, se han desplazado a este establecimiento. E incluso, en ocasiones, ha sido el propio Gobierno aragonés el que les ha remitido hasta allí cuando han preguntado por el bucardo disecado.
La iniciativa de exponer el ejemplar partió del propio Departamento de Medio Ambiente, que encargó el trabajo a este prestigioso taller taxidermista. Una decisión que llegó después de que el cuerpo congelado del animal fuese estudiado no solo en Zaragoza, sino en la Universidad de León, en donde permaneció cerca de un año.
En el taller Causapié se reconstruyó el cuerpo, que tenía múltiples huesos rotos por la caída del árbol que le provocó la muerte. Y el resultado ha sido una pieza rellena de cartón piedra y fibra de vidrio de 40 kilos.

* La cabra montés de los Pirineos (Capra pyrenaica pyrenaica Schinz, 1838), localmente llamada bucardo.

El taxidermista. Se define Taxidermia (del griego "arreglo o colocación de la piel en su sitio ") como el arte de disecar animales para conservarlos con apariencia de vivos y facilitar así su exposición y estudio. Si bien es una práctica que, comúnmente, se lleva a cabo con mamíferos, es utilizada de igual manera con otros grupos animales.
Los métodos empleados por los taxidermistas han mejorado notablemente durante el pasado siglo, haciendo posible así un estado del arte bastante avanzado. De este modo, sus practicantes pueden emplearse profesionalmente, por ejemplo trabajando para museos, o bien realizar su labor a nivel aficionado, como puede ser el caso de cazadores, pescadores, entusiastas de la afición, etc. Suelen poseer conocimientos técnicos en aspectos tan variados como la anatomía, la escultura, la pintura, la disección o el tratado de pieles para poder practicar este peculiar arte.