11 abril 2009

Semana Santa. Sábado Santo.

“Este es el día de espera litúrgica por excelencia, de espera silenciosa junto al sepulcro que se manifiesta no sólo en la ausencia de celebraciones o símbolos visibles en las iglesias: el altar está desnudo, las luces apagadas. Culmina con la Vigilia Pascual, ya anochecido el día.”

En el Monasterio de la Resurrección, conocido como del Santo Sepulcro, en Zaragoza, en este día “santo” se vela a un Xto. yacente. A última hora de la tarde, y ya cumplido el horario de vistas, me han dejado pasar a visitarlo. En ese momento un grupo de devotas mujeres terminaban de cambiar el sudario a la imagen. He sentido como esas mujeres, que podrían representar las de aquellos tiempos que nos relatan los evangelios, se afanaban con devoción y fe indescriptibles por asistir al cuerpo yacente de su Jesucristo hasta el momento que su doctrina les dicte que ha resucitado. Discrepo de la Iglesia como institución pero me veo conmovido por la fe sincera de algunos de sus fieles. Muchas veces tendíamos que mirar más hacia el humilde para evitar la vorágine que nos consume.