27 abril 2009

Las bicicletas son para el verano.

Para el verano son ideales, para los largos paseos solitarios, en pareja o en pandilla. Hoy día estamos viendo que en nuestro entorno la bicicleta más utilizada para desplazarse por las grandes ciudades. No obstante en algunas “comienzan la casa por el tejado”. Se nos da la posibilidad de utilizar la “bizi” pública pero no encontramos tan apenas carriles bici seguros. Y no es cuestión de jugarse el tipo entre los coches o bien ir haciendo “gymkhana” por las aceras entre los peatones. Esperemos que poco a poco en nuestras ciudades se extiendan nuevos carriles, exclusivos, para bicicletas y sean parte fundamental en el trazado de nuevas calzadas. Así que, para mi, todavía las bicicletas son para el verano.


Las bicicletas son para el verano es una obra de teatro de Fernando Fernán Gómez. Fue escrito durante la década de los años 70, y en 1978 consiguió el Premio Lope de Vega por esta obra. Posteriormente la obra se popularizó gracias a la adaptación cinematográfica realizada en 1984 por el director madrileño Jaime Chávarri.
Su argumento: En el verano de 1936 estalla la Guerra Civil. En la ciudad de Madrid, la familia formada por don Luis, su esposa Dolores y sus hijos, Manolita y Luisito, comparten la cotidianidad de la guerra con la criada y los vecinos de la finca. Luisito, a pesar de haber sido suspendido, quiere que su padre le compre una bicicleta. Pero la situación va a obligar a postergar la compra. Y el retraso, como la propia guerra, durará mucho más de lo esperado.”