05 febrero 2009

A la orilla del Ebro. Niebla II


En mi entrada anterior, “Londres? No, Zaragoza”, ya os mostré aspectos que produce la niebla en Zaragoza. La ribera del Río Ebro, a su paso por la capital de Aragón, ha cambiado mucho en estos dos últimos años. Se ha actuado en las riberas del río convirtiéndolas en parques y “paseos”. Los que ya hace años que vivimos en esta ciudad, estábamos acostumbrados a vivir de espaladas a nuestro río. El Ebro estaba ahí, sólo ahí. Noticia, si se producía en el algún acontecimiento deportivo (casual), algún accidente entorno a sus puentes o una gran avenida de agua. Hoy el río sigue estando ahí pero además se puede disfrutar, se puede pasear junto a sus aguas remansadas (excepto si es tiempo de crecidas), gracias a un azud construido en su cauce, al abandonar la ciudad por la zona de los barrios de “Las Fuentes” y de “Vadorrey”. Patos, garzas y otras pequeñas aves alegran el entono. Cuando hace niebla se vuelve misterioso y la calma se acentúa en los reflejos producidos por la escasa luz tamizada. Me gusta pasear junto al Ebro. Y también... a la orilla del Ebro existe una ciudad que lo vuelve a disfrutar.


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