15 febrero 2009

Bodas de Isabel de Segura. Teruel, s. XIII.

Los amantes de Teruel historia y leyenda.

Se va liar parda. El grito salió de la garganta de uno de los nobles caballeros antes de comenzar la recreación del sitio de Albarracín. (Acto de entre los innumerables que se han celebrado durantes las fiestas de las bodas de Isabel de Segura., en Teruel). En 1220 se produce el sitio de Albarracín por parte de las tropas reales, al dar acogida Azagra a un perseguido por el rey. Don Rodrigo de Lizana, amigo de Azagra, prendió ilegalmente a don Lope de Albero llevándolo preso a su castillo de Lizana. Un yerno y su hermano llevaron el asunto al rey, el cual falló en contra de Lizana, el cual, tras el ataque del rey para liberar a Lope, se refugió en Albarracín. En junio de 1220 don Jaime sitió Albarracín, dado que Azagra se negó a entregar al fugitivo D. Rodrigo de Lizana. El sitio fue un fracaso y el 12 de agosto el rey está ya en Teruel.

Estamos en los tumultuosos primeros compases del siglo XIII. Eran tiempos de una Península desmembrada en reino. Por un lado Aragón, Castilla, Cataluña y Navarra. En pleno momento de conquista árabe, donde las ciudades eran fueros mandados por alcaldes, los nobles y regios de las comarcas tenían poder absoluto sobre su burgo. Momentos de apogeo del cristianismo y de febril fe, que acababa de recuperarse tras los miedos milenaristas del fin del mundo que no llegó en el año mil.

Don Martín de Marcilla, ex-juez de Teruel, casado con Doña Constanza Peréz de Pizón. Estos tenían tres hijos: Sancho, Diego y Pedro Martínez de Marcilla. Era una familia noble que había apoyado siempre al reino de Aragón por lo que logró distinciones del propio Rey de la época. En 1208, don Pedro II de Aragón les distinguió con una donación y una serie de privilegios en tierras. Pero la hambruna de la época, las epidemias y otras catástrofes hicieron venir las riquezas de la familia a menos.
Al parecer ella habría sido hija también de otro noble e importante, vecino de los Marcilla, Don Pedro de Segura y posiblemente se había llamado Isabel. Ambos amantes muertos en extrañas circunstancias habían sido vecinos y posiblemente jugado de niños en las tierras que unían las haciendas de los Marcilla y Segura. Habían nacido en nobles cunas y eran gente preparada culturalmente en la educación de la época. Ambos se enamoraron y Diego (aunque el populacho le daba el nombre de Juan y negaba que fuera Marcilla) pidió la mano de Isabel, pero su padre no estaba dispuesto a entregar a su hija con un segundón, que no heredaría nada y hay empezaron los problemas, pero el padre le dio una oportunidad al joven, si lograba hacer fortuna su hija seria suya. Tras la promesa de no comprometerla con nadie en cinco años, el joven salió de Teruel uniéndose a la Santa Cruzada cuya bula había sido dispensada por el Papa Celestino III en 1212. Don Diego se hizo del ejército del Rey de Aragón que se había unido al de Castilla en la lucha contra el emperador almohade.Demostró ser un caballero digno de la Guerra Santa, conoció de cerca la muerte y saqueó como todos enriqueciéndose con las contiendas. En la batalla más dura de Zaragoza viendo perdida la fortuna de su saqueo y optando por conseguir su propósito montó un corcel y salió a galope tras Miramammolín. Se fue persiguiendo por el camino de Jaén al Sultán mismo y en su carrera se le vio por el camino de Vilches. Esa fue la última vez que se supo de él. Isabel sabía de las batallas y cuando acabaron lo esperó, pero no volvía Don Diego. Su padre creyendo muerto al joven la obligó a contraer matrimonio (cuatro años después de irse Diego). Isabel aceptó a darle gusto al padre pero sólo si éste esperaba a que se cumplieran los cinco años de la promesa. Cumplidos ese día se casó. Corre el año 1.217. El mismo día que cumple el plazo, Diego regresa a Teruel victorioso y rico y aún en celebraciones de casamiento. Se reunieron en una alcoba donde nadie sabe que pasó pero él terminó muerto, tras pedirle un último beso que ella le negó. No se sabe si suicidado o de infarto. En flamante marido de Isabel no quiso problemas y dejó el cadáver ante las puertas de los Marcilla. Ella guardó el secreto.Fue al entierro de su amado sin ser vista y antes de él ser enterrado se acercó a posarle un beso en los labios, el último pues quedó desmayada y luego muerta sobre Diego, de forma misteriosa, sin violencia, sin saber que era lo que la mató. Las mujeres murmuraban, los hombres no entendían, los intelectuales y nobles pensaban motivos razonables de aquel suceso. ¿Qué les había matado ?. Nadie encontró explicación. Ni tampoco se conoce quién mando construirle a ella una tumba junto a él para que en la otra vida gozaran de la unión que en esta se les negó...

La tradición asegura que murieron de amor, por eso fueron enterrados juntos, y juntos han permanecido hasta hoy.