08 enero 2009

Dibujo.

Arte que enseña a dibujar. Delinear en una superficie, y sombrear imitando la figura de un cuerpo.

De bien pequeños hacemos nuestros dibujos, garabatos, si decimos bien. El dibujo es parte de la historia del hombre. Le ha servido y le sirve para comunicarse, para reforzar lo que tiene que indicar y contar a sus semejantes, para expresar un sentimiento interno.
Siempre me ha gustado el dibujo, pero quiero remontarme a un época que marcó para mí el inicio al gusto por el dibujo. Fue allá por los años.... siendo bachiller, en los que tuve la suerte de caer en manos con un joven maestro, sensible a las artes plásticas, al dibujo y a la fotografía. Sobre todo muy cercano a sus alumnos. Con él descubrí el dibujo como una forma divertida de manifestar, a mi manara, las cosas que me rodeaban. Sus ejercicios estaban comedidos y planificados para que sin darnos cuenta realizáramos lo más académico (según la ley vigente del bachillerato) e in apetecible y lo más creativo. Del tiralíneas al lápiz y a la plumilla. Recuerdo que destreza conseguimos tener a final de curso, manejando el tiralíneas cargado de tinta china y deslizándose por vetustas reglas, no libres de algún que otro mordisco, como consecuencia las guerras intestinas entre los componentes de la clase. Puedo presumir de que aún conservo dibujos de esa época. Esta fotografía la he realizado en especial para dedicársela a mi maestro: Santiago Bartolomé. Hace muchos años que no le veo y ahora que he podido contactar con él, tengo unas ganas enormes de reencontrarnos. Estoy seguro que de nuevo voy a aprender un montón de cosas con Santiago. Os invito a que os paséis por su blog. Santiago es, ante todo, un maestro de pueblo y para el pueblo. Nos enseña lo cotidiano, el discurrir diario de lo que pasa a su alrededor, en Valdelubiel, Soria. Un abrazo Santiago.