04 diciembre 2008

El lavadero público.

La lavadora es un invento moderno. Dios me libre decir que es un invento malo. Pero lo que si puedo decir es que su llegada a nuestros hogares ha conseguido hacer desaparecer una tradición o rito (rito = costumbre o ceremonia) milenarios. En muchos pueblos de nuestra geografía, los que tenían agua, en más o menos abundancia, la figura del edifico del lavadero público era ya una señal de la categoría del municipio. En otros, de secano más extremo, un arroyuelo, una pozo o una charca, eran adaptados a esta función. Para que querían esas gente tener periódico, radio o televisión, si estos lugares eran los idóneos para enterarse de todo, lo verdadero y lo falso, que acaecía por la zona y sus mas lejanos confines. Mentideros he oído que también les llaman.

Las mujeres y las mozas, si las faenas del campo no agobiaban a todas las almas de la familia, discurrían callejuela arriba, callejuela abajo hacia el lavadero con su cesta de mimbres o su balde de zinc, al costado o sobre la cabeza. Casualidad o no, siempre merodeaba el recinto alguno de los mozos. Lugar idóneo para la “caza”. Cierto es, algunos salía como gato escaldado. Si no era día de escuela no faltan los niños jugueteando en derredor. Técnicamente, creedme, lavar es una técnica que hay que aprender, el lavadero, pila grande llena de agua, siendo sus costados en bisel acanalado, para poder restregar la ropa, se divide en dos zonas, la de lavar y las de aclarar. La primera está siempre en un nivel inferior a la segunda, porque el agua de aclarar debe estar siempre limpia. En esta pila de aclarado está el manantial o caño por el que mana el liquido elemento tan necesario para esta faena. Se utilizaba una tabla acanalada, llamada tabla de lavar. El jabón utilizado era de “tajo” y se hacía en las casas con los restos de las grasas que iban sobrando de las frituras

Los lavaderos integrados en un edificio y protegidos de la intemperie era mas cómodos y acogedores en la estación invernal, que los que se encontraban a cielo abierto y en días de temperatura extrema había que romper la capa de hielo para poder lavar. Un autentico sacrificio de aquellas mujeres (¡Bendita lavadora!, me dice mi madre cuando sale esta conversación). La evolución muchas veces supone el sacrifico de unas costumbres por el beneficio del propio hombre. Mi madre tiene lavadora y la tertulia la hace en el café con las amigas... lo del mentidero, ya tengo mis dudas de que haya desaparecido.
Más fotos>>>