30 noviembre 2008

Santo Sepulcro, Zaragoza.

He tenido el placer, junto a mis amigos del Círculo Fotográfico de Aragón, de poder visitar y hacer fotografía en el Monasterio de la Resurrección. Un oasis en todos los sentidos, y para muchos desapercibido, que se encuentra en nuestra ciudad. Tras sus muros, el tiempo parece no discurrir. La tranquilidad y el sosiego hacen mágico este lugar. Hacer fotografía en el, invita a la concentración y entrega absoluta con el fin de intentar capturar el espíritu que envuelve la luz de sobre su arquitectura y objetos religiosos y decorativos. Agradecer a la Comunidad su disposición para facilitar nuestro trabajo.
El Monasterio de la Resurrección. Está situado junto a la muralla romana de la ciudad de Zaragoza. Se construye a lo largo del siglo XIV. Es de estilo mudéjar. El monasterio se ha ido adaptando a las necesidades de la comunidad religiosa, Canonesas Regulares del Santo Sepulcro, grupo de mujeres que se han sentido llamadas por Dios a vivir su fe en comunidad. Como María Magdalena se han acercado al sepulcro. Un sepulcro abierto. Se inspiran en la vida apostólica de los primeros cristianos, guiadas por la regla de san Agustín y por las Constituciones de la Asociación de Canonesas Regulares del Santo Sepulcro. Se hacen cargo una hospedería para hombres y mujeres que buscan un espacio de silencio. Quien va unos días, puede unirse a la comunidad para la oración litúrgica como lo hacen otras personas de la ciudad habitualmente.

El Monasterio de Zaragoza se construye a lo largo del siglo XIV. Fray Martín de Alpartir, canónigo del Santo Sepulcro de Calatayud, el arzobispo de Zaragoza Don Lope Fernández de Luna y los Reyes de Aragón son los principales mecenas del mismo.
Se conserva toda su planta principal: claustro, iglesia, sala capitular, refectorio... Sigue la decoración de otros claustros de la Orden, sobre todo del de la Colegiata de Calatayud y del de la ermita de la Virgen de Tobed. Guarda huellas del paso de diversas culturas y en su variada arquitectura con mezcla de estilos predomina el mudéjar.
El claustro mudéjar, pertenece a la primera época de este estilo, caracterizado por su sencilla sobriedad. De planta rectangular, lo cubren 18 bóvedas de crucería sencilla apoyándose los arcos en robustos contrafuertes.
El antiguo refectorio de la comunidad constituye una joya preciosa del mudéjar. De grandes proporciones, lo cubren tres bóvedas cuatripartitas con claves decoradas por los escudos de Aragón, de los Luna de la Orden del Santo Sepulcro.
La Sala Capitular es una de las piezas más interesantes. La puerta con columnas pareadas y capiteles decorados con motivos florales está flanqueada por dos ventanas ajimezadas y columnas pareadas con capiteles decorados en estrías horizontales. Otra ventana de las mismas características se abre a la altura del claustro alto en la misma vertical de la puerta.
Cripta - Por unas pocas escaleras se desciende, desde esta misma sala, a un espacio reducido que coincide con el centro de uno de los torreones de la muralla romana. Allí se guarda la imagen de Cristo yacente. Es una preciosa talla, de final del siglo XV o principios del siglo XVI, de excelente policromía y exactas proporciones anatómicas.
La Iglesia del Santo Sepulcro es muy sencilla. Es una pequeña sala de estructura mudéjar. El altar se sitúa ante un retablo barroco, presidido por una talla de Cristo Resucitado. Lo rodean cuatro tablas que representan la cena de Emaus , Jesús con la cruz ayudado por el Cireneo, Jesús en oración en el huerto de los olivos y la aparición a María Magdalena. Corona el retablo una tabla de la Virgen de la Piedad.
La Iglesia de San Nicolás de Bari de origen románico (1133), fue reconstruida en la época medieval y muy transformada en el siglo XVII. Es propiedad del monasterio por donación del Arzobispo en 1362. Muestra una imagen del santo titular, de un barroco tardío. Consta de una sola nave. Conserva tres retablos con diversas imágenes: Santa Ana, Virgen del Rosario y Virgen de los Dolores.
Más información en la web de la Comunidad.