14 noviembre 2008

Parque Nac. de Ordesa y Monte Perdido, Otoño IV

El Valle de Ordesa fue declarado Parque Nacional en el año 1918, gracias al francés Lucien Briet, que no se cansó de pedir su protección ante el Gobierno de Madrid. Finalmente el 16 de agosto de 1918 mediante un Real Decreto que declaraba al valle de Ordesa Parque Nacional con una extensión 2.100 ha. El 13 de julio de 1982 se amplió a su superficie actual de 15.608 ha y cambió su denominación a la de Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, con un desnivel de 2600 m.. En septiembre del año 1988 se firmó una Carta de Cooperación con el limítrofe Parque Nacional de Los Pirineos Franceses, ya en territorio francés, con el fin de cooperar en el mantenimiento de esta zona natural prácticamente virgen y única en el mundo. Está incluido dentro de la reserva de la biosfera. Lugar de especial protección para las aves.

Se extiende, tanto el propio parque como su zona periférica de protección, por los términos municipales de Torla, Broto, Fanlo, Tella-Sin, Puétolas y Bielsa.
La orografía del Parque está dominada por el macizo de las Tres Sorores, Treserols, la mayor mole calcárea de Europa. Su mayor elevación es el Monte Perdido, del que en forma más o menos radial descienden una serie de impresionantes crestas montañosas y valles glaciares. El más característico y emblemático es el valle de Ordesa, recorrido por el río Arazas, origen del Parque Nacional, que se abre en dirección este-oeste, pero también destacan el Cañón de Añisclo, surcado por el río Bellós, en dirección Norte-Sur, las Gargantas de Escuaín, por donde pasa el río Yaga, en dirección Sureste y el valle de Pineta, recorrido por el Cinca, en dirección Este. Así mismo, aunque no pertenece al Parque Nacional, cabe destacar el valle de Bujaruelo en la zona oeste, y ya en territorio francés el Valle y Circo de Gavarnie, otro impresionante circo glaciar que en su cabecera tiene la cascada más alta de Europa, con más de 400 metros de caída vertical.La morfología básica del Parque se debe al plegamiento y elevación alpina de la era Terciaria, posteriormente moldeada por la erosión glaciar durante la era Cuaternaria, dando lugar a una serie de circos y valles glaciares muy definidos, como el valle de Ordesa y el valle de Pineta. Hoy en día sigue existiendo un glaciar en la cara Norte del Monte Perdido, aunque en retroceso. La mayor parte de la roca del Parque Nacional es caliza, lo que superpone a la más evidente y antigua erosión glaciar la transformación cárstica y fluvial del paisaje, con múltiples cuevas, cañones, simas, etc. Aquí hay que destacar el Cañón de Añisclo y las Gargantas de Escuaín, en los que aparecen circos glaciares en sus cabeceras, pero que posteriormente se encajonan en profundas gargantas.

En el Parque se produce una mezcla de influencias climáticas que da lugar a la aparición de distintas clases de comunidades vegetales. Así, tenemos desde vegetación mediterránea que penetra en las partes más bajas como en Añisclo o Escuaín, pasando por la submediterránea de los cresteríos pedregosos calizos y resecos por el viento, o los «pozos de oceaneidad» con presencia de plantas propias de ambientes más cercanos al Cantábrico, y finalizando con la vegetación de ambiente alpino de las altas cumbres.
En el piso montano (800-1700 m de altura) se encuentran numerosos bosques de hayas, abeto, pino royo, quejigos, tremolines, con menor presencia de abedules, fresnos, sauces, avellanos e incluso carrascas, mientras que en la franja superior, hasta los 2000 m domina el pino negro El sotobosque hasta los 1800 m está dominado por el boj.
En los pastos de altura (entre 2000 y 2700 metros) domina las festuca y es una de las mejores zonas del Pirineo para ver la famosa flor de nieve o "Flo de nieu", también conocido como edelweiss, que llega a ser el símbolo del Parque Nacional y se encuentra protegida, como todas las especies vegetales del Parque.
El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido acoge una variada fauna fruto de los diferentes hábitats que alberga y de su condición fronteriza entre la Europa Continental y la Mediterránea. Entre los mamíferos y tras la desaparición del bucardo (extinguido el 5 de enero del 2000) los más destacados el rebeco (llamado sarrio en aragonés), el corzo, el jabalí, los "recuperados" el ciervo y el oso pardo. A ello hay que añadir una enorme variedad de pequeños mamíferos (nutrias, zorros, ginetas, marmotas, gatos monteses, garduñas, lirones, tejones, ardillas, ratones de campo, hurones, topillos, musarañas, desmán de los Pirineos). El quebrantahuesos o crebagüesos es una de las "estrellas" del Parque. Otras aves: el urogallo, la lechuza de Tengmalm, el pito negro, pito real, pico dorsiblanco, cárabo, autillo, chotacabras, chochín, treparriscos...