05 noviembre 2008

Mi primera vez lo hice con...

Recuerdo que un verano, hace ya bastante tiempo, vino mi tío con su reluciente Seat 600, color azul pureza, como si lo estuviera viendo ahora mismo, a pasar unos días de vacaciones a mi casa en el pueblo. Siempre, sobre todo de chico, me he sentido muy querido por mis tíos y tías. Fue el tío Celestino quien me hizo el regalo que más me ha gustado siendo niño. Era una cámara sencilla y fácil, muy fácil, de manejar: componer la escena y disparar. Fue mi primera vez. Un consejo que me dieron: el sol siempre a la espalda cuando saques las fotos... yo no sabía de contraluces.

Pasaron unos años y esto de hacer fotografía me gustaba. Aprovechando las “perricas” que gané en unos concursos de dibujo y pintura, en el colegio, me compré la que sería mi segunda cámara, una Werlisa. Amigos! La cosa ya se complicaba, que si el diafragma, que si la velocidad de obturación, que si el ASA, de la película, un montón de cosas que yo ya conocía, casi un profesional. Blanco y negro entre semana (lo más habitual) y el domingo (en alguna ocasión) algún carrete en color. Fue una etapa de pura experimentación, que digo experimentación si ya hacia mi negocio entre mis compañeros de colegio. Yo era el fotógrafo oficial para ellos. ¡Qué maravillosos años!