09 noviembre 2008

El buen jardinero I.

Tocaba cortar el césped. La hierba estaba crecida y los aparejos preparados. Yo estaba creativo o “modorro” como alguna vez me decía mi abuela. El caso que ya veis las tonterías que a veces se hacen para cortar un simple trocito de pradera (ya me he pasado, de jardín, mejor). En un descanso para apurar una cerveza que no estaba muy lejos de la ardua faena terrenal, me dije: voy a inmortalizar esta obra, quien sabe, cosas más raras yacen en los museos mundiales. La cerveza estaba muy fresca.