01 noviembre 2008

¡Dios mío por qué me has abandonado...!

No conseguiré entender por que un número considerable de iglesias y ermitas de nuestros pueblos han sido abandonadas de la mano de unos (la iglesia ) y de otros (las instituciones). Alguien me puede decir que es un problema estrictamente eclesial, y puede tener razón, pero ante la desidia y su ineficacia, está el Estado que con sus instituciones competentes debe salvaguardar estos monumentos sencillos, muchos, y de valor, otros. Son en su mayoría pequeñas iglesias de fábrica sencilla, espadaña y ábside de sillar labrado y el resto de mampostería. Algunas con elementos decorativos en su puertas de acceso, vanos y ábside, quizás reaprovechados de otras más antiguas. Su valor sentimental, puede en algunos casos primar al arquitectónico. Nos encontramos estos casos, principalmente, en pueblos abandonados y en los escasamente poblados. Para conservar estos edificios solamente habría que haber mantenido y mantener en buenas condiciones su tejados, en la mayoría de los casos. Con seguir que estas singulares edificaciones sigan en pie, es enriquecer la patrimonio de nuestros pueblos y país. Visitar estas Iglesias, aún con sus paredes desnudas pero erguidas, reconfortaría al viajero y al lugareño que habiendo se visto obligado a emigrar a las ciudades para mejorar su nivel de vida, recordemos el abandono que hace unos años tuvo el modo de vida rural, que en muchas zonas de Castilla y León no tenían, ni agua, ni luz, ni carreteras o caminos en condiciones, vuelve a recorre su tierra que le vio nacer. Poblaciones como Modamio (Soria), a la cual pertenece esta fotografía, que se han movilizado los propios vecinos o descendientes de los hijos del pueblo, creando una asociación para recuperar su iglesia. Labor encomiable, digan de aplaudir e imitar, ante la pasividad de las instituciones de ambos estados, el religioso y el laico.