28 octubre 2008

Más que símbolos.


La cruz y a la media luna son símbolos que todos conocemos y sabemos lo mucho que estos conllevan. Hoy incluso, aún con la libertad de los tiempos modernos, son elementos de provocación y polémica según se utilicen o se interpreten. Desde grandes territorios a pequeñas ciudades se han visto divididos por ellos. Dominante y dominado ha sido la constante histórica de estos símbolos. A veces tan cerca y tan lejos. Apaciguada convivencia y encarnizadas luchas. Estandartes de sus religiones. Esencia de las artes decorativas. Escudos de lasas conciencias. Puertas fáciles a fanatismos cegadores para gentes inmersas en la ignorancia. Símbolos que unos pocos, los sabios, llevan en su interior discreto y les hace, si cabe aún más sabios y tolerantes para con los otros.

«Nuestro único enemigo
es el resentimiento.
No guardemos rencor a nadie;
para nosotros la humanidad es indivisible».
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«No nos oponemos a ninguna religión.
El verdadero amor nace cuando todas
las creencias se unen».
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«Venid, seamos amigos siquiera una vez.
Hagamos la vida más fácil.
Amemos y seamos amados.
Cuando surge el amor
desaparecen deseos y defectos».
Yunús Emré (1238?-1320)