23 octubre 2008

El tirachinas


Yo también tuve un tirachinas. Era “el juguete” preferido por lo chicos de mi pueblo, y los del pueblo de al lado. Más de un “chichón” producían estos artefactos prehistóricos, y más cuando se producían batallas campales entre los mozalbetes de ambos asentamientos, ahora amigos luego enemigos tan solo por haber “birlado” un nido de picaraza (urraca o corneja), que por aquel entonces nos pagaban en reales. Gatos, pájaros, cristales de las tías ( de la tía Nicolasa, de la tía Damiana, de la tía Eugenia.... es que todas la vecinas del pueblo llevaban el “prefijo” de tía) temblaban nada más ver sobre salir del bolsillo del pantalón este arma letal (bueno no es para tanto, creo que exagero). Los había expertos, y tanto. El tirachinas era fácil de fabricar. Una de sus partes es la horquilla de madera, a escoger entre un montón que nos ofrecían los árboles de nuestros montes. Lo más complicado era con seguir unas buenas gomas, estas junto con un trozo de cuero o badana completaban el tirachinas, ya que por esa época no había mucho vehículo de ruedas de goma. Se utilizaban las gomas de las cámaras rotas de las bicicletas, motos o coches. Yo creo que hoy este “seudo juguete” está prácticamente extinguido y queda como pieza de museo. ¡Ay! ya no quedan chicos duros. Y nunca pasaba nada.