26 octubre 2008

El Duero. Soria. Otoño II

Rincón para el poeta, para el paseante contemplativo, para el viajero sin equipaje. Rodeando a Soria con su curva de ballesta, aquí está el río Duero. El otoño es un privilegio para la vista en este paraíso de sosiego, luz y color.

El Duero (Durius flumen), con sus 897 km, es el tercer río más largo de la peninsula Ibérica, posee la mayor cuenca hidrográfica peninsular. Nace en la vertiente meridional de los Picos de Urbión, en el término municipal de Duruelo de la Sierra (Soria), España. Desemboca en Oporto (Portugal).

A la orilla de Duero se encuentra la ermita de San Saturio. Se cree que los templarios de San Polo monopolizaba el acceso a la cueva de Peñalba sobre la que se construyó la ermita de San Miguel de la Peña, en la tradición dice que viviera el anacoreta visigodo San Saturio, santo patrono de la ciudad de Soria. La ermita actual se construyó a finales del siglo XVII, colgada sobre el roquedal al lado del Duero, "con desparpajo y valentía insignes y procurando para todas las generaciones venideras un impacto visual incomparable", señala Gaya Nuño.

ROMANCE DEL DUERO
Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja,
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.

Indiferente o cobarde
la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.

Tú, viejo Duero, sonríes
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.

Y entre los santos de piedra
y los álamos de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor, palabras.

Quien pudiera como tú,
a la vez quieto y en marcha,
cantar siempre el mismo verso
pero con distinta agua.

Río Duero, río Duero,
nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada,

sino los enamorados
que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras.

Gerardo Diego.