13 septiembre 2008

Ya vienen las uvas


Hace ya muchos años (unos cuantos), recuerdo, por estas fechas un poco más hacia el Pilar, venía mi padre Felipe con su "macho morito" y sus "aguaderas" de mimbres, que unos días antes había hecho o restaurado el "tío Santiago", cargado de uvas, negras y blancas. Era una fiesta. Los días siguiente uvas para todo, sobre todo para merendar. Ya era época de escuela y al terminar por la tarde, iba corriendo a casa de la abuela para salir contento, muy contento con "un cacho pan y un racimo de uvas". Pero como era mucha la carga que había traído, para que duraran más tiempo sin estropearse, mis abuelas Claudia y Manuela colgaban los racimos, atados con una cuerda de algodón a unas varas, en lo alto de la "cámara" (La cámara, en mi pueblo, era el habitáculo que hay en lo más alto de la casa, entre el tejado y las habitaciones del segundo piso). Había años que duraban hasta Navidad. Claro! ya convertidas en pasas.
Estas uvas son mías, de mis parras. Son de la clase moscatel. Riquísimas. Cuanto daría porque las pudieran colgar mis abuelas!.